Jennifer Garner confiesa que el Botox no funciona para ella y esto es lo que usa en su lugar
La actriz ha confesado que el Botox la hace sentir como si llevara una pancarta en la cara y que lleva años recurriendon a su propio "metódo"
- Actualizado: 26 de febrero de 2026 a las 12:13
Jennifer Garner no es de las que evitan el tema. En su reciente aparición en el podcast Not Gonna Lie de Kylie Kelce, la actriz de 53 años abordó con total naturalidad su relación con el Botox, los retoques estéticos y el paso del tiempo sobre su rostro.
El primer punto fue claro: el Botox en la frente no es una opción para ella. Según explicó, su piel reacciona con demasiada intensidad al tratamiento y el resultado la incomoda.
"Se convierte en algo tan evidente que me siento como si llevara una pancarta", señaló. Por eso, cuando sus arrugas le generan inseguridad, recurre a una solución más sencilla: el flequillo.
Un corte de pelo que lleva años usando como alternativa y que, según admitió, cumple su función sin consecuencias.
No es la primera vez que la actriz se expresa en estos términos. El año pasado declaró a Harper's Bazaar que el Botox no funcionaba bien para ella y que prefería conservar la movilidad de su frente. En 2022, en el mismo medio, llegó a advertir a mujeres jóvenes contra la tentación de los injectables a edades tempranas.
Eso no significa que su relación con los tratamientos estéticos sea inexistente. Garner reconoció que visita a su dermatólogo una vez al año para someterse a una serie de procedimientos que, según explicó, cuestan lo suficiente como para que el resultado sea invisible.
"Cuanto más inviertes, menos se nota que han hecho algo", afirmó.
En cuanto a la cirugía, la actriz fue igualmente honesta. Sus tres hijos, fruto de su matrimonio con Ben Affleck, le han pedido que prometa que nunca se someterá a un lifting.
Garner se niega a hacer esa promesa. "Soy quien soy hoy, y no sé cómo me voy a sentir en el futuro", explicó.
Kylie Kelce, quien ha declarado públicamente que no piensa recurrir al Botox porque sus arrugas son el resultado de una vida vivida, coincidió en que resulta absurdo pedirle a alguien que prediga sus decisiones sobre su propio cuerpo décadas por adelantado.