Drew Barrymore: la dura infancia de la niña prodigio de Hollywood
La actriz estadounidense tuvo una vida desordenada, que implicó el consumo de droga desde los 10 años. Pese a esto, logró llevar adelante su carrera de actriz, y perdonar los errores de su madre Jaid
- Actualizado: 16 de febrero de 2026 a las 10:26
La vida de Drew Barrymore dio un giro cuando apareció en la película de Steven Spielberg "E.T., el extraterrestre", en 1982. Ella solo tenía siete años y su vida pasó de ser la de una niña normal a una estrella de Hollywood. La presión de su madre equiparada con la de la industria del cine, destruyó su vida... aunque no para siempre.
Y así, mientras los demás niños iban a la escuela y jugaban en el parque, ella vivía una vida que aún no le tocaba. Y su madre contribuyó a que su hija estuviera en ambientes que no eran para ella.
Su exposición temprana a entornos de adultos, la llevó al consumo de drogas a los 10 años. A los 11 comenzó a hacer castings para proyectos de televisión. A los 12 probó la cocaína. A los 13 la gente de su entorno ya reconocía su adicción a las drogas y a los 14 intentó quitarse la vida cortándose las venas.
Y así a Drew Barrymore no se le negaba la fama, pero sí una infancia feliz. Ella misma ha contado que pasaba más tiempos en la discoteca Studio 54, que en la escuela.
En una entrevista la misma actriz dijo que su madre, Jaid Barrymore, se dio cuenta de que "creó un monstruo y no sabía controlarlo”. Tras su intento de suicidio Jaid la ingresó en un centro de rehabilitación y salud mental por 18 meses.
“Mi madre no me dejaba comer azúcar. Studio 54, la hierba y el alcohol le parecían bien, pero no me dejaban ni tocar el azúcar", recuerda la actriz en su pódcast The Drew Barrymore Show, y añade que esta prohibición era para que no subiera de peso de cara a futuras audiciones.
Cuando tenía 14 Drew Barrymore finalmente se independizó de su madre, que también había sido su representante.
La misma Jaid ha reconocido en entrevistas previas que cometió muchos errores en las crianza de su hija, lo que la llevó a internarse también en una clínica de rehabilitación para poder tomar decisiones respecto a su desenfrenada vida de drogas y alcohol.
Tres años después de separarse de su mamá, lo que supuso una decisión muy dolorosa en su vida, llegó al cinta "La venenosa" (1992), que protagonizó al lado de Tom Skerritt y Leonardo DiCaprio, un éxito que catapultaría su carrera actoral.
Pese a todo pronóstico, la actriz ha logrado forjar una trayectoria sólida en la industria del espectáculo, con alrededor de 60 proyectos.
Drew Barrymore también es madre de dos niños: Olive (2012) y Frankie (2014), con quienes no ha repetido los errores que se cometieron con ella en su niñez.
La actriz mantiene una relación saludable con su madre, a quien nunca le ha dado la espalda porque dice que no puede hacerlo, "me dolería muchísimo". Respecto a su padre, él abandonó a su madre antes de que Drew naciera, pero la actriz logró apoyarle en su lecho de muerte, y cubrió en el último año su tratamiento contra el cáncer.