¿En bancarrota? La verdadera razón por la que Britney Spears vendió su catálogo musical
La venta del catálogo de Britney Spears reabre dudas sobre su fortuna y destapa décadas de regalías bajas en el pop global
- Actualizado: 17 de febrero de 2026 a las 10:08
Britney Spears firmó el pasado 30 de diciembre un acuerdo valuado en cerca de 200 millones de dólares con la empresa Primary Wave, mediante el cual cedió los derechos de su catálogo musical.
Contrario a las especulaciones sobre problemas económicos, fuentes cercanas a la cantante aseguran que la decisión responde a una estrategia para reivindicar su legado artístico y corregir décadas de desequilibrios financieros en su carrera.
"Esta es la maldita Britney Spears, quien moldeó la cultura pop, influyó en todos los artistas y aún lo hace", declaró un amigo cercano a la cantante al medio Page Six. "No todo es drama, y es hora de que el mundo la trate con un poco de respeto", agregó.
El acuerdo incluye éxitos que definieron una generación entera. Temas como Baby One More Time, Toxic, Oops! I Did It Again, Womanizer y Gimme More forman parte del paquete transferido a Primary Wave, una compañía con sede en Nueva York especializada en la gestión de catálogos musicales de alto perfil.
A pesar de ceder estos derechos, Spears mantuvo el control absoluto sobre su nombre, imagen y marca personal, blindando así cualquier uso comercial de su identidad sin su consentimiento directo.
Los detalles del acuerdo permanecen protegidos por estrictas cláusulas de confidencialidad. Según reportes de prensa especializada citados por El País, Spears habría vendido su participación en el catálogo, incluyendo regalías de artista y derechos editoriales. Aunque sus grabaciones originales permanecen bajo propiedad de Sony Music.
La revista Forbes estimó que esta transacción prácticamente duplicó el patrimonio personal de la intérprete, situándolo alrededor de los 150 millones de dólares. Sin embargo, las fuentes consultadas insisten en que las finanzas de Spears nunca han estado comprometidas. "Ella no está ni ha estado escasa de dinero en absoluto. Esto no tuvo nada que ver con su situación financiera actual", enfatizó el allegado.
Durante 13 años, entre 2008 y 2021, la cantante permaneció bajo una tutela legal que controlaba cada aspecto de su vida personal y profesional. Su padre, Jamie Spears, administró su fortuna y decisiones de carrera mientras ella continuaba trabajando, grabando álbumes y realizando una residencia en Las Vegas que generó millones en ingresos.
Esta situación provocó efectos devastadores en todos los niveles de su vida y supuso un duro golpe para sus finanzas. Según informó Forbes, Spears tuvo que pagar millones de dólares en honorarios legales durante su intento por limitar el control paterno.
El movimiento #FreeBritney y el documental Framing Britney Spears de 2021 pusieron bajo escrutinio público esta situación, culminando con la liberación legal de la artista en noviembre de ese año.
Diversos medios señalan que toda la polémica vinculada a la tutela impactó significativamente su reputación comercial, afectando también su relación con patrocinadores. En 2015, la intérprete dejó de participar en campañas publicitarias televisivas, lo que supuso una reducción considerable en sus ingresos comerciales.
El nuevo acuerdo busca sanar heridas económicas del pasado. Durante la mayor parte de su carrera, Spears trabajó con Jive Records y posteriormente, tras una reestructuración en 2011, con RCA Records. Según revelaron fuentes al medio estadounidense, la cantante recibía apenas entre 2% y 3% de regalías por sus tres primeros álbumes, aquellos que la catapultaron al estrellato mundial. En contraste, la mayoría de artistas establecidos negocian porcentajes entre 20% y 25%. "Se trataba de corregir el rumbo de la historia", explicó la fuente.