Historia de Kervin Arriaga, el jugador el AEK que casi pierde su pie y la acción de su mamá
Kervin Arriaga firmó con el AEK de Grecia, club que se clasificó a Champions League y ahora se suma a los pocos hondureños que han podido estar en este torneo
- Actualizado: 27 de agosto de 2026 a las 18:03
Kervin Arriaga firmó con el AEK de Grecia, club que se clasificó a Champions League y ahora se suma a los pocos hondureños que han podido estar en este torneo
Kervin Fabián Arriaga nació futbolísticamente en Tulián Campo, Puerto Cortés, un lugar donde creció detrás de una pelota y aprendió a entender el fútbol como parte de su vida. Allí comenzó una historia que, casi dos décadas después, lo llevaría hasta la UEFA Champions League.
Cuando tenía apenas 11 años, Kervin sufrió una fractura mientras jugaba un partido con muchachos mayores. La lesión era tan grave que los médicos advirtieron a su madre, Brenda Suyapa Arriaga, que debía operarlo de emergencia o existía el riesgo de que perdiera el pie derecho.
La familia no tenía los recursos para afrontar aquella operación. Brenda poseía parte de un solar que representaba prácticamente lo único que tenía. Tuvo que tomar una decisión dolorosa: vender parte del terreno para conseguir el dinero necesario y salvar el pie de su hijo.
Aquel sacrificio marcó para siempre a Kervin. Muchos años después, cuando comenzaba a sobresalir con Platense, recordó que su madre había vendido parte de lo poco que poseía para ayudarlo. Entonces confesó que uno de sus grandes sueños era recompensarla y algún día darle una casa.
Tras la operación, Kervin regresó al fútbol y hasta su posición comenzó a cambiar. Había empezado como delantero, pero terminó encontrando su lugar en el mediocampo. La potencia de aquel pie derecho que estuvo en peligro se convirtió en una de sus principales armas.
En Tulián Campo también encontró referentes cercanos. De aquella comunidad salieron Prudencio “Tecate” Norales, mundialista con Honduras en 1982, y Carlos Will Mejía, primo de Kervin. Muy cerca también vivía Víctor “Muma” Bernárdez. El fútbol estaba en todas partes.
Su potente golpeo comenzó a distinguirlo. Los tiros libres y los remates de larga distancia se convirtieron en parte de su sello. Incluso Julio César “Rambo” de León llegó a aconsejarlo para perfeccionar su técnica. Fue entonces cuando apareció el apodo de “El Misilito”.
El sobrenombre tenía además una historia familiar. Su padrastro era conocido como “El Misil”, por lo que Kervin terminó heredando una versión del apodo. Con el tiempo también adoptó otro nombre que representaba mejor sus raíces: “El chamaquito del barrio”.
El camino hacia el profesionalismo tuvo obstáculos. Kervin viajó a Tegucigalpa para probarse con Motagua y logró convencer, pero llegó cuando las inscripciones ya estaban cerradas. Reynaldo Clavasquín le habló de una oportunidad posterior, aunque tuvo que regresar. El destino sería Platense.
El 5 de febrero de 2017 llegó su debut oficial en la Liga Nacional. Kervin ingresó al minuto 81 en la victoria 3-1 del Platense sobre Juticalpa. Tenía 19 años. Aquel muchacho de Tulián Campo ya era futbolista profesional, aunque su verdadera aventura apenas comenzaba.
Desde sus primeros años como profesional, Kervin dejó claro que quería salir de Honduras. Su familia era una de sus principales motivaciones. También pensaba en su hijo, Liam Fabián, y en la posibilidad de construir para ellos una vida mejor. Su sueño no se limitaba al fútbol.
En 2019 llegó Marathón, un nuevo escalón en su carrera. Con los verdolagas continuó creciendo hasta convertirse en uno de los mediocampistas más interesantes del fútbol hondureño, destacando por su físico, recuperación, juego aéreo y potente disparo.
También llegaron momentos complicados. Perdió protagonismo y atravesó situaciones que pusieron a prueba su carácter, pero no abandonó el objetivo de jugar en el extranjero. En 2022, a los 24 años, apareció finalmente la oportunidad: Minnesota United, en la MLS.
Salir de Honduras significó comenzar de nuevo. Kervin tuvo que adaptarse a otro país, otro idioma, otro clima y otro estilo de fútbol. Sin embargo, comenzó a jugar y demostrar que podía desempeñarse tanto como mediocampista como en la defensa.
En 2024 llegó Europa. Partizan de Belgrado apostó por el hondureño y Kervin aterrizó en Serbia. El muchacho que durante años había soñado con salir de Honduras ahora jugaba para uno de los clubes históricos del continente. Allí tuvo su primer contacto con la Champions, en las rondas clasificatorias.
Pero Serbia también mostró el lado difícil del fútbol europeo. Kervin perdió protagonismo y tuvo que buscar nuevamente un lugar donde competir y demostrar su capacidad. La oportunidad apareció en España, con el Real Zaragoza de la Segunda División, donde recuperó minutos y confianza.
Su rendimiento en Zaragoza llamó la atención del Levante, recién ascendido a Primera División. Kervin llegó a LaLiga y pasó a compartir calendario con clubes que durante años había visto por televisión, como Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid. Lo que antes parecía lejano ahora estaba frente a él.
Tiempo atrás había hablado de Toni Kroos, a quien admiraba por su técnica y precisión con el balón. También había vivido algo similar con Lionel Messi, al enfrentar a Argentina en 2022. De niño solo podía ver a sus ídolos por televisión; ahora podía competir contra ellos.
Cuando llegó al Levante, Kervin se definió con una frase que resume su carrera: “Soy un obrero del fútbol”. No se presentó como una estrella ni como un elegido, sino como alguien dispuesto a trabajar. También ha repetido otra idea que refleja su mentalidad: “No me pongo techo”.
En agosto de este año apareció un nuevo desafío. Kervin fichó por el AEK Atenas y el 26 de agosto, ingresó al minuto 86 ante Levski Sofia en el playoff de Champions. AEK ganó 4-0 y avanzó a la fase liga. El hondureño ya estaba dentro de la élite europea.
Y entonces llegó el sorteo que convirtió su historia en algo todavía más especial. AEK enfrentará como local al Real Madrid, AS Roma, Galatasaray y LASK; mientras visitará al Manchester City, Borussia Dortmund, Shakhtar Donetsk y Como. Kervin tendrá ahora ocho nuevos escenarios para seguir haciendo historia.
Casi veinte años después de aquella operación que pudo cambiar su vida, el pie que su madre ayudó a salvar puede llevarlo a los escenarios más grandes del fútbol. Desde Tulián Campo hasta Atenas, Kervin recorrió Honduras, Estados Unidos, Serbia y España. El chamaquito del barrio está en la Champions.