De jugar en Liga Nacional pasó a ser pastor evangélico en Estados Unidos; conoce su historia
Una verdadera historia, diferente, han sido pocos los que han dejado el fútbol a temprana edad y así mismo luego tener un cambio en sus vidas para llevar un mensaje a cada cristiano
- Actualizado: 05 de septiembre de 2026 a las 16:41
Una verdadera historia, diferente, han sido pocos los que han dejado el fútbol a temprana edad y así mismo luego tener un cambio en sus vidas para llevar un mensaje a cada cristiano
Muchos futbolistas cuando se retiran continúan ligados a esta carrera, ya sea en ligas de veteranos, siendo entrenadores y otros hasta ser agentes, pero este caso es diferente.
Jugó muchos partidos en la Liga Nacional, también formó parte de selecciones menores y mayor de Honduras, se retiró muy joven y ahora se dedica a predicar la palabra de Dios.
Una historia muy única, con grandes cambios en su vida y la de su familia, dedicado a un solo camino y siempre buscando hacer el bien. Ahora ya muy lejos del fútbol.
Se terminaron los días que despertaba y salía camino a las canchas de fútbol, al gimnasio, otras ciudades para afrontar un partido, su vida tuvo un cambio totalmente muy grande.
Al estar lejos del fútbol, retirarse por completo de esta cerrera de un deporte, se centró más en lo que es la prédica, metido de lleno en la iglesia.
Tener ese don de ayudar, de compartir la palabra de Dios no es de muchos, ahora es una persona que dedica gran parte de su tiempo a servir a muchos en los Estados Unidos.
Esa es la historia de David Alejandro Molina Guerra es el exjugador hondureño que ahora se encarga de predicar en Estados Unidos.
Nacido el 14 de marzo de 1988 en Tegucigalpa, Francisco Morazán, Molina se formó desde joven en las categorías inferiores del Motagua, club al que estuvo vinculado durante prácticamente toda su carrera profesional. Se desempeñaba principalmente como defensa central, aunque también tenía la capacidad de jugar como lateral derecho.
David Molina llegó al primer equipo del Motagua siendo muy joven y permaneció durante varios años defendiendo los colores azules. De acuerdo con los registros disponibles, disputó alrededor de 100 partidos con el conjunto capitalino y marcó cinco goles.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó con la conquista del campeonato de Liga Nacional con Motagua en la temporada 2010-2011. Además, durante el torneo 2011-2012 se convirtió en uno de los futbolistas más constantes de la plantilla, al punto de recibir el sobrenombre de “El Hombre de Hierro”, debido a su regularidad y presencia en los partidos del equipo.
Molina pasó por categorías menores y llegó hasta la selección absoluta de Honduras. Además, fue integrante de la selección Sub-23 que consiguió la clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, una de las experiencias internacionales más importantes de su carrera.
Pero cuando todavía tenía mucho camino por recorrer dentro del fútbol, una lesión en la rodilla terminó cambiando sus planes. Molina tuvo que retirarse del fútbol profesional con apenas 26 años. La lesión no evolucionó como esperaba y las dificultades físicas terminaron impidiéndole continuar compitiendo al máximo nivel.
Después de dejar el fútbol, David Molina tomó una decisión que marcaría el inicio de una nueva etapa: emigró junto a su familia a Estados Unidos. Ya instalado en territorio norteamericano, tuvo que comenzar prácticamente una nueva vida. Lejos de los estadios, los entrenamientos y los vestuarios, empezó a trabajar en el área de la construcción.
Con el paso del tiempo también se convirtió en empresario. Molina fundó United Georgia Roofing, compañía dedicada a trabajos relacionados con techos, pintura y otros servicios de construcción.
Con el paso de los años, el exfutbolista comenzó a involucrarse cada vez más en actividades de la iglesia y en la predicación. Su experiencia personal, desde su etapa como futbolista hasta el retiro obligado por una lesión y posteriormente su llegada a Estados Unidos, terminó formando parte de un nuevo testimonio de vida.
Actualmente, Molina se desempeña como pastor en la iglesia MAAM Gwinnett, ubicada en Norcross, Georgia.
De esta manera, el exjugador cambió completamente el escenario de su vida. El uniforme y los tacos quedaron atrás y fueron sustituidos por el traje y el púlpito.
David Molina pasó de ser un defensor reconocido del Motagua y seleccionado nacional hondureño a convertirse en empresario y posteriormente en pastor en Estados Unidos.
Molina no pudo prolongar su carrera como futbolista profesional, pero encontró otros caminos para desarrollarse, formar una familia, emprender y finalmente dedicar su vida al ministerio cristiano.