En la Gran Final del Mundial cuatro aficionados entraron al campo intentando tocar a algunos de los futbolistas que tuvieron que detener la pelota.
Corría el minuto 52 cuando varios hinchas invadieron la cancha del estadio Luzhniki de Moscú. Luka Modric llevaba la pelota por la banda izquierda y comenzaba un contragolpe cuando los aficionados aparentemente disfrazados, ingresaron corriendo por el campo de juego.
Inmediatamente se activó el plan de emergencias y los agentes de seguridad comenzaron a perseguir a los espontáneos quienes fueron atrapados sin mayores problemas.
Uno de los rusos corrió y abrazó a Dejan Lovren quien se molestó mucho y hasta sacó a la fuerza al espontáneo. Pussy Riot un grupo de activistas y música punk, se adjudicó la invasión en el Mundial y lo presumió a través de Twitter.