Entretenimiento

Greivy, la voz hondureña que marca la escena centroamericana

La cantante hondureña Greivy Analin Martínez Valladares conversa con EL HERALDO sobre su último sencillo como solista, la experimentación propia, sus raíces y su proyección de cara a su afincamiento en la escena independiente centroamericana
04.03.2024

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Han pasado casi cinco años. En julio de 2019, Greivy lanzó su primer sencillo, “Candela”. Fue una época decisiva e introspectiva que no se reduce únicamente al ámbito musical. Se dispuso a crear una simbología propia y a consolidarse dentro de la escena centroamericana.

Pero su historia, según advierte, abarca un poco más. Postulada como la última revelación hondureña, a sus 20 años (dos de ellos en la escena formal) se posiciona como la referencia centenial de la fusión entre tradición y contemporaneidad. Y “El luto”, su último tema, no es más que prueba de ello.

¿Pasó de ser “La chica del flow” a “La Baby”?, ¿por qué el cambio?

Cuando comencé mi carrera musical tenía 14 años. El proceso de crecimiento, pasando de ser una niña a casi ser mujer, me llevó a conocer muchas partes de mí misma. “La chica del flow” era una niña soñadora, y sigue siéndolo, pero también una mujer constante. Con el tiempo, nos involucramos más en la parte musical, sacando esa parte de mujer, pero manteniendo la esencia de niña al mismo tiempo. Pensé que debía haber algo más que identificara a “La chica del flow”, algo más que el flow y la energía. Entonces, dije: “Debes tener algo más, algo que la gente recuerde, especialmente porque mi nombre es muy complicado de pronunciar”. Decidimos entonces que le íbamos a llamar “Greivy La Baby”, porque todo el mundo me dice lo mismo: “¿Ay, eres bebé? Eres una niña, eres una chiquita”. Y pensé: “Bueno, así será”.

¿Cómo se dio su traslado de San Pedro Sula a Ciudad de Guatemala

Nos mudamos a Guatemala debido al trabajo de mi papá y también decidimos trasladarnos para que yo pudiera asistir a una academia de canto. Vivimos aquí desde hace siete años. Cuando tenía unos 10 años, investigamos en Honduras pero no encontramos ninguna academia, así que decidimos mudarnos a Guatemala, donde finalmente encontramos una. Comencé a involucrarme en el canto a la edad de 13 o 14 años, poco después de llegar. Ahora, mi mamá es hondureña y mi papá es colombiano, así que soy una fusión de nacionalidades.

¿Cree que la multiculturalidad ha influido en su estilo diferenciador?

Sí, la verdad es que siento que mi música, lo que estudio y todo lo que hago son muy variables, y en gran parte gracias a ello.

Su último trabajo (“El luto”) es “independencia y superación”, salsa y reguetón... ¿Por qué la fusión de géneros?

Sí, es salsa urbana. Es una mezcla de dos ritmos totalmente diferentes. Tantas fusiones están ocurriendo ahora mismo en la industria musical, desde el reguetón con la banda hasta el merengue con el reguetón, entre otros. Esto es lo que está impulsando la música, no solo en las plataformas digitales, sino también en otros ámbitos. Lo primero que quisimos probar fue la salsa, porque aparte de que nunca habíamos experimentado ese tipo de ritmo, mi papá es caleño y en Cali se baila salsa, así que dijimos: “Es aquí o es aquí”. Decidimos implementarlo y, además, íbamos de la mano con los acompañamientos de los colombianos Grupo Niche. La verdad es que nos ha ido muy bien, porque desde que la lanzamos, el primer día ya tenía más de 20,000 streams, no solo en Spotify, sino también en YouTube.

Greivy “La baby” se presentará en el Festival Calle 8 de Miami el próximo 10 de marzo.

¿Podría esta fusión ser una manera efectiva de introducir a las nuevas generaciones al ritmo caribeño?

Sí, exactamente. También estamos preparando una fusión de punta con reguetón, así que es otra combinación diferente. La gente ya tiene el conocimiento de dónde viene la salsa, y la punta, dicen, “Ay, ¿de dónde viene, del Caribe, de Honduras?”. Entonces, la gente se va asociando con los países de Centroamérica y van involucrándose no solo en escuchar la música de ellos, sino también en viajar y conocer la cultura del resto de países.

¿Qué hay del trasfondo de “El luto”? ¿Surgió de una experiencia personal o de las vicisitudes de la vida?

No es una experiencia personal. A veces hablamos de temas íntimos que guardamos para nosotros mismos porque solo nosotros podemos entenderlos verdaderamente. Aunque contamos con el apoyo de nuestros padres, amigos y seres queridos para compartir nuestros pensamientos más profundos, en última instancia, somos quienes experimentamos y comprendemos nuestras propias emociones y experiencias. Creo que este tema no es solo relevante para mí, sino que resuena con muchas personas. A menudo, como mujeres, invertimos tanto de nosotras mismas en una relación que terminamos dañándonos porque entregamos todo y, al final, esa persona no valora nuestro esfuerzo. Terminamos sintiéndonos devastadas, pasando días enteros llorando y cayendo en la depresión. Conozco a muchas mujeres que están atravesando por esta misma situación, algunas incluso llegan a experimentar depresión y descuidan su propio bienestar. Creo firmemente que no merecemos ese trato, ya que somos mujeres con valores, inteligentes y trabajadoras. Es desalentador ver cuántos hombres indecisos e inseguros hay en la vida. Por eso, escribo: para expresar mis sentimientos no solo por mí, sino por todas las mujeres que puedan identificarse con esta situación.

Descollar en la escena musical no es fácil, sobre todo en una región como la centroamericana...

Soy muy afortunada, simplemente esa es la palabra. No te voy a decir que me ha llegado mucha gente buenísima porque claramente es un recorrido donde vas conociendo gente que sí es buena y otra que no tanto, que solo busca beneficios. Pero desde el tiempo que llevo, no solo trabajando en mi carrera personal sino también profesional, me han llegado ángeles, del cielo. Estoy trabajando con un equipo en este momento y es increíble. Antes miraba a mi abuela viendo Univisión, Primer Impacto, Telemundo, y ahora estoy tocando esos pisos, llegando a las televisoras. La gente dice: “Wow, esta chava tan chiquita y mira cómo habla”. “Uy, mira, esa pelada llega con el montón de gente”. Para mí, es un agradecimiento infinito y soy muy afortunada porque, a pesar de la edad que tengo, mis papás luchan día a día para ver la forma en cómo ellos solucionan para seguir creciendo. Porque esto no es solo una industria retadora, sino una industria desafiante en el tema económico, en lo personal y en lo profesional. Tienes que involucrar todo. Tú tienes que ser un artista completo. Tienes que saber piano, guitarra, ser licenciado en algún ámbito aparte de la música, porque no puedes solo, pues, eh, cantar. Si al final del día no me funciona, ¿qué hago yo después con mi vida, verdad? Y la verdad es que ha sido muy grato este camino, el cual estamos construyendo, porque me ha llevado a muchos lugares donde me han recibido muy, muy bien. Con el corazón abierto se quedan sorprendidos. Para mí, eso es muy importante. Que mis papás, obviamente, se sientan orgullosos de mí también es muy valioso.

“El luto” fue grabado en Miami bajo la dirección del productor musical Saga WhiteBlack, reconocido por trabajar con grandes nombres como Nicky Jam, Shakira, Bad Bunny y Daddy Yankee, entre otros.

¿Cuál es el reto de los nuevos intérpretes, de los intérpretes centroamericanos?

En cuanto a los retos que enfrentamos como intérpretes, no solo hondureños sino centroamericanos, en una industria bastante competitiva, creo que la disponibilidad es un reto. La economía y alguien que de verdad te apoye. Nosotros podemos ver a grandes artistas como Shakira, Alejandro Sanz, entre otros, que tienen una inversión tan grande detrás de ellos. Lo triste de esta industria es que no hay suficiente apoyo para los talentos que están surgiendo en Centroamérica. Si tenemos algo muy claro es que muchos salen de Puerto Rico, Colombia o República Dominicana, pero no hay ninguno, excepto Ricardo Arjona, que de verdad represente a Centroamérica y diga: “Mira, yo vengo de Honduras”, “Yo vengo de Guatemala”, “Mi país está aquí”, “Mi país está allá”. Y los retos son muy malos donde la gente de verdad es tan vanidosa. Solo te buscan por algo, te utilizan o solo tienen mañas. Lo que uno debe hacer es tener mucha cautela y ver verdaderamente qué persona viene por ti para ayudarte a crecer o qué persona viene solo por beneficios. Creo que eso es lo más retador entre nosotros, especialmente para las mujeres. Los hombres pueden defenderse más fácilmente, pero para nosotras, que muchas venimos solas sin ningún acompañante y tenemos que producir música y llegar al estudio, es muy delicado.

El futuro es incierto, pero ¿cómo se visualiza en el corto y largo plazo? ¿Planea seguir en Guatemala o ir cruzando más fronteras?

Estoy estudiando Imagen Pública y Medios de Comunicación, y me graduaré este año. Mis planes, tanto en el ámbito personal como profesional, incluyen convertirme en una mujer exitosa. No solo me estoy preparando personalmente, sino que también aspiro a tener mi propia empresa y rodearme de personas comprometidas que amen el proceso de crecimiento y tengan una ambición por el éxito. Me visualizo personalmente llenando estadios con mi música, llevando a cabo proyectos significativos y dejando una huella perdurable en la gente. No busco simplemente ganar premios; mi objetivo es hacer algo que impacte y sea recordado. Estamos trabajando en ello y lo visualizo con claridad. Creo firmemente que el futuro de la juventud está cambiando y quiero contribuir a ese cambio positivo. Quiero que seamos jóvenes exitosos, visionarios, estudiosos y que hagamos realidad nuestros sueños, siempre y cuando tengamos la credibilidad en nosotros mismos. Por otro lado, ya me estoy mudando a Miami, Estados Unidos.