Tegucigalpa, Honduras.- Un reconocimiento aéreo de alta prioridad en la Reserva del Hombre y Biósfera del Río Plátano dejó al descubierto tres sitios activos de minería ilegal, siete dragas flotantes en operación y la apertura clandestina de una red vial que continúa fragmentando uno de los patrimonios naturales más importantes de Honduras.
El operativo, ejecutado por el Primer Batallón de Protección Ambiental de las Fuerzas Armadas en coordinación con la Procuraduría General de la República (PGR) y el Instituto de Conservación Forestal (ICF), confirma lo que la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus documentó hace cinco años: que las carreteras ilegales abrieron la puerta a un ecocidio que, lejos de detenerse, sigue avanzando sobre la selva de La Mosquitia.
Durante el despliegue, las autoridades identificaron tres sitios activos de minería ilegal en la zona de Ulakuas, donde observaron al menos diez personas realizando labores de extracción, siete dragas flotantes y una red vial interna con evidencia reciente del uso de maquinaria pesada.
El operativo también permitió confirmar la apertura ilegal de un eje carretero que conecta las comunidades de Tukrun, Wampusirpe y Krausirpi, una infraestructura clandestina que, según las autoridades, facilita la destrucción del bosque dentro de la Reserva del Hombre y Biósfera del Río Plátano.
Los hallazgos coinciden con las investigaciones que la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus realizó en la zona durante los últimos años.
En 2021, este rotativo recorrió la carretera ilegal de 108 kilómetros entre Dulce Nombre de Culmí, Olancho, y Wampusirpe, Gracias a Dios, para documentar cómo una obra construida sin permisos se había convertido en la principal puerta de acceso al deterioro de la reserva, declarada Patrimonio Mundial.
Durante aquel recorrido, realizado junto a técnicos del ICF y elementos de las Fuerzas Armadas debido a las condiciones de seguridad de la zona, EL HERALDO Plus constató que extensas áreas de bosque habían sido sustituidas por potreros ilegales, mientras miles de árboles y plantas habían sido talados o quemados para abrir paso a la carretera y a nuevas áreas de ocupación.
La investigación también reveló que la construcción del camino no contaba con permisos ni respaldo legal y que no existía claridad sobre el origen de los recursos utilizados para financiar la obra.
Técnicos del ICF estimaron entonces que solo el último tramo de la carretera, en las cercanías del caserío Kausirpi, había provocado la deforestación de unas 1,700 hectáreas de bosque.
Además, la apertura de esa vía coincidió con un incremento acelerado de la deforestación en la Biósfera del Río Plátano, que pasó de unas 2,700 hectáreas anuales a cerca de 8,000 hectáreas durante los primeros meses de la pandemia.
En 2022, la Unidad de Investigación volvió a poner la mirada sobre La Mosquitia al revelar, con base en un informe técnico del ICF, la devastación de alrededor de 400,000 hectáreas de bosque de pino.
El documento evidenció irregularidades en la ejecución de planes de manejo forestal, la instalación de aserraderos sin control y deficiencias en los mecanismos de supervisión y trazabilidad de la madera extraída.
En esa investigación, Dionisio Martínez, vicepresidente del Consejo de Ancianos de Gracias a Dios, denunció que la explotación del bosque se realizó sin que las comunidades obtuvieran beneficios y lamentó que la deforestación también estuviera afectando las fuentes de agua.
A raíz de las inspecciones, el ICF canceló cuatro planes de manejo forestal y suspendió otros cuatro mientras continuaban las investigaciones.
Un año después, en 2023, EL HERALDO Plus publicó otra investigación que expuso el impacto de la ganadería ilegal sobre la selva de La Mosquitia.
Con base en información del Instituto de Conservación Forestal, se estableció que en las últimas dos décadas la región había perdido cerca del 25% de sus ecosistemas debido al avance de actividades ilegales, una situación que, según el entonces titular del ICF, Luis Soliz, ponía en riesgo la seguridad física, cultural, alimentaria y el acceso al agua de las comunidades indígenas.
Los resultados del más reciente reconocimiento aéreo muestran que la presión sobre la Reserva del Hombre y Biósfera del Río Plátano continúa.
La detección de minería ilegal y la confirmación de nuevas vías clandestinas se suman a un escenario que EL HERALDO Plus viene documentando desde hace cinco años y que evidencia que las amenazas sobre uno de los patrimonios naturales más importantes de Honduras persisten.