El escritor nacido en Nicaragua, quien vive en el exilio, fue aceptado por la RAE para ocupar la silla L que dejó vacante el Nobel de Literatura peruano, Mario Vargas Llosa
Autora del poemario “Porque ningún sol es el último” (1989) y del libro de cuentos “Una cierta nostalgia” (2000), la autora hondureña asegura que “está dedicada a la narrativa al cien por ciento”