Durante ocho décadas las noticias sobre el cerro El Berrinche no eran nada halagadoras.
La activación de la falla geológica con el paso del huracán Mitch, en 1998, lo convirtió en una bomba de tiempo.
Los medios de comunicación informaban que: “Un estudio de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) determina que hay 120 milímetros de saturación de agua en el subsuelo”. “En los últimos cinco años El Berriche ha presentado mayor deslizamiento”.
“En menos de tres años, Comayagüela y Tegucigalpa sufrirán daños irreversibles”.
Sin embargo, 23 meses de trabajo de la compañía japonesa Hazama Corporation en la vulnerable zona cambiaron de forma radical la historia.
La estabilización de El Berrinche se realizó en tiempo récord y disminuyó el riesgo de deslizamientos en un 95 por ciento.
La buena noticia de hoy es que la ejecución de este millonario proyecto le pone punto final, al eterno pánico al que vivieron sometidos más de 300 mil habitantes de Tegucigalpa y Comayagüela.
La megaobra de mitigación de riesgo de desastres se construyó con la donación de 228 millones de lempiras del gobierno de Japón.
La inauguración
Ayer, en un evento especial se inauguró el ansiado proyecto de estabilización del cerro El Berrinche.
Asistieron al evento en representación del gobierno de Japón el embajador acreditado en Honduras, Shisei Kaku, así como también el director de JICA, Masayuki Takahashi.
En el caso de las autoridades locales llegó el alcalde Ricardo Álvarez acompañado de su cuerpo de regidores y los titulares del Comité de Emergencias Municipal (Codem).
Además fue parte del evento el presidente Porfirio Lobo Sosa, en compañía de miembros del gabinete como el comisionado del Comité
Permanente de Contingencias (Copeco), Lisandro Rosales, entre otros.
Todos coincidieron en que la construcción de este megaproyecto de mitigación es la más importante de Honduras y de toda Latinoamérica.
Y es que el riesgo que durante más de 81 años representó esta falla geológica no era para menos.
Según los estudios realizados, se tenía previsto que 20 y 40 minutos continuos de lluvia bastarían para provocar un desastre de altas proporciones en la capital.
Asimismo se temía que un deslizamiento del cerro ocasionaría un enorme dique en el río Choluteca, que afectaría desde el centro de la ciudad hasta la colonia Loarque, al sur.
El vicealcalde Juan Diego Zelaya, quien en 2011 suscribió en Tokio el convenio de cooperación, manifestó que la inauguración de esta obra es motivo de mucha satisfacción, en vista que garantiza la vida de miles de capitalinos.
“Esta es una obra que desde un inicio de la gestión se nos advirtió que era la más importante para la capital”, señaló.
Agregó que desde ayer, los pobladores de las ciudades gemelas pueden dormir más tranquilos, sin riesgo de inundaciones o del temible pensamiento de morir soterrados.
La obra
Los trabajos en El Berrinche, donde inicialmente se removieron 750 mil metros cúbicos de sedimento, consistieron en la construcción de ocho pozos de inspección para succionar las aguas subterráneas a fin de estabilizar el suelo y evitar deslizamientos de tierra y rocas que podrían crear un dique en el río Choluteca.
Además, incluye la construcción de los canales subterráneos que conectan los ocho pozos para que las aguas desemboquen en el río Choluteca y el levantamiento de un terraplén que servirá de soporte ante posibles movimientos de tierra y funcionará como un campo de fútbol para los vecinos del sector.
Se instalaron sistemas de vigilancia como ser inclinómetros, piezómetros, pluviómetros y extensómetros para tener un monitoreo permanente de la saturación del suelo.
País hermano
El director de JICA en Honduras, Masayuki Takahashi, destacó que la prevención y mitigación son prioridad para la Cooperación Japonesa.
Añadió que esta organización continuará asistiendo al país en la prevención de desastres naturales, para crear una Honduras resiliente ante los efectos inesperados del cambio climático.
Además dejó al descubierto la satisfacción con los diferentes equipos de trabajo por el éxito y el tiempo récord en que se construyó la obra.
Por su parte, el embajador Shisei Kaku enfatizó en la necesidad de brindar el mantenimiento necesario a la obra para garantizar su efecto de protección.
El diplomático instó a las autoridades locales a aprovechar el aprendizaje del mecanismo de deslizamiento que se incluyó en el proyecto a través de los sistemas de advertencia y evacuación instalados.
El alcalde Ricardo Álvarez, por su parte, describió la estabilización de El Berrinche como un proyecto humano.
Asimismo, juramentó a los 15 técnicos municipales encargados del mantenimiento de la obra.