Editorial

Unidos por la reconstrucción

La crisis que enfrenta el país como consecuencia de la pandemia del covid-19 y los estragos causados por la tormenta tropical Eta demandan de la unidad del gobierno y el pueblo para estructurar los planes y estrategias de reconstrucción, dejando de lado los apasionamientos políticos partidistas que suelen marcar el accionar de quienes dirigen el país, principalmente en un año electoral.

Más allá de la politiquería barata, Honduras demanda que sus líderes y los representantes de todos los sectores políticos, sociales y productivos, con el apoyo de especialistas, puedan definir las políticas públicas, los programas y proyectos que como nación se necesitan para superar la actual crisis.

Por el bien de la nación, cada paso que se dé debe ser consensuado; imponer medidas, programas y proyectos no ayudará a solventar la crisis, más bien la profundizará.

La situación demanda también del fortalecimiento institucional en la lucha contra la corrupción y en favor de la transparencia y rendición de cuentas de los presupuestos que se destinen a la reconstrucción.

Deben darse pasos en firme para generar esa confianza ante una ciudadanía que actualmente demanda el castigo de quienes resulten responsables del mal manejo de los fondos destinados para la compra de insumos y hospitales móviles para la atención de la pandemia.

Restaurar esa confianza será sin duda vital para la obtención de los fondos que el país necesita para recuperarse de las dos tragedias que le han golpeado este año 2020, y que tienen a millones de sus ciudadanos viviendo en condiciones de pobreza y pobreza
extrema inaceptables.

El trabajo tesonero de ese pueblo que hoy está en la calle tendiéndose la mano entre sí para hacer frente a la desgracia debe ser acompañado por acciones firmes, claras y transparentes de sus líderes en todos y cada uno de los sectores que impulsan el desarrollo
del país.