Editorial

Reapertura de restaurantes

El Covid-19 ha llegado para quedarse entre nosotros por un buen tiempo. No es cierto que el día en que se suspendan los toques de queda todo volverá a la normalidad. A partir de ese día, todos y todas podremos salir de nuestras casas y volver a nuestra vida normal, incluyendo al trabajo, bajo las nuevas reglas de bioseguridad que se definan para evitar el contagio con la enfermedad.

Los nuevos protocolos de seguridad deberán aplicarse y observarse estrictamente en todas las actividades de la vida diaria, no solo en los comercios, la industria, la gran empresa o los centros de salud y hospitales. También incluirán a los centros educativos, las universidades, el transporte urbano, el hogar mismo.

Lo que hasta ahora nos deja la crisis es un panorama sombrío en el campo sanitario y el económico.

Ya son miles los trabajadores que han sido suspendidos o despedidos de sus empleos y los trabajadores informales que ven afectados sus ingresos diarios y las empresas que están cerradas parcial o totalmente.

En el campo sanitario la situación se vuelve cada día más crítica con el alto número de contagiados y muertos, lo que demanda del fortalecimiento de las estrategias por parte del Estado para frenar su avance y del compromiso ciudadano para cumplir con las recomendaciones para evitar el contagio.

En medio de este panorama sombrío, es importante que a más de 50 días de confinamiento se haya comenzado con las pruebas pilotos para la reapertura de los restaurantes y con ello iniciar la activación de uno de los sectores más dinámicos y más golpeados por la pandemia, como la industria del turismo.

Implementar y cumplir las nuevas normas de seguridad no será fácil, representará inversiones para las empresas y respeto a las mismas por parte de la ciudadanía, pero se requerirá del aporte de todos. Esperamos y confiamos entonces que se tendrá éxito en esta prueba y que pronto se extenderá a otros sectores que se resisten a morir en esta pandemia