Mientras cuatro millones de tarjetas de identidad están vencidas, porque fueron emitidas hace casi veinte años, el Registro Nacional de las Personas (RNP) pospuso para enero del próximo año el inicio de la renovación.
¿La causa?: No hay recursos económicos ni tiempo para echar adelante el proyecto y que esté listo para las elecciones primarias programadas para el 18 de noviembre de este año. Consecuentemente, los hondureños votarán con la vieja identidad incluso si su fotografía, que data desde 1996 en algunos casos, no está actualizada en cuanto a los rasgos físicos, que cambian cada diez años.
Hay hondureños que portan una identidad que va a cumplir las dos décadas, de manera que los cambios físicos en su rostro son doblemente distintos. El subdirector técnico del RNP, Gerardo Martínez, informó a EL HERALDO que este año es imposible ejecutar el proyecto de renovación que la institución tiene diseñado desde el año pasado.
Dijo que para hacerle frente al desafío de identificación de medio millón de nuevos electores, que estarán listos para votar en las primarias, el Congreso Nacional se ha comprometido a autorizar a Finanzas el desembolso de 78 millones de lempiras que servirán para pagar 40 millones a los proveedores, compra de material y adquisición de respuestos para arreglar el vetusto equipo de impresión.
El RNP va a correr el riesgo de documentar a los nuevos electores con la misma maquinaria que muchas veces se ha paralizado por presentar problemas a la hora de la impresión.
Martínez dijo que no solamente hay que identificar a medio millón de nuevos votantes, hay otro medio millón de solicitudes de reposición de tarjetas que también hay que atender.
'Vamos a correr el riesgo', advirtió el funcionario del RNP sobre la posibilidad de que, en pleno proceso de impresión, se arruine la maquinaria y se vean en la necesidad de ir al exterior a buscar un repuesto.
En varias ocasiones, el repuesto lo han encontrado 'en hueseras' que tienen algunas tiendas en Europa.
En este proyecto de renovación de identidad ha pesado más la indiferencia política que la económica.
Y en esa indiferencia el Partido Liberal tiene alguna cuota de responsabilidad porque sabe que, con la crisis en que se encuentra, no tendrá la capacidad de movilización de ciudadanos para que se acerquen a los registros a sustituir la tarjeta de identidad.
El excandidato presidencial del Partido Liberal, Elvin Santos, dijo tener la sospecha de que el retraso para iniciar la renovación de la tarjeta de identidad es para justificar una emergencia y obviar una licitación pública internacional.