La tragedia de Ibrox: 55 años del desastre en el Clásico Escocés de 1971
Se cumplen 55 años del desastre de Ibrox Park, un suceso que, junto a Heysel y Hillsborough, transformó la seguridad en los estadios modernos
- Actualizado: 02 de enero de 2026 a las 13:32
El 2 de enero de 1971 quedó marcado como uno de los días más oscuros en la historia del deporte. En el estadio del Rangers, en Glasgow, 66 personas perdieron la vida en una avalancha humana.
El clásico entre Rangers y Celtic es más que un partido; es una batalla cultural en Escocia. Aquel sábado de 1971, miles de hinchas colmaron las gradas de Ibrox Park sin imaginar que la histórica rivalidad terminaría en una tragedia sin precedentes.
Ibrox ya conocía el dolor. En 1902, durante un Escocia-Inglaterra, el colapso de una grada de madera provocó la muerte de 26 personas. Fue el primer aviso de que la seguridad en los estadios británicos necesitaba una transformación radical.
Tras el desastre de 1902, el renombrado ingeniero Archibald Leith (quien diseñó estadios como Old Trafford y Anfield) remodeló Ibrox. Para 1910, el estadio era uno de los más modernos de Europa, con capacidad para 63,000 espectadores.
En 1939, Ibrox vivió su momento de mayor gloria en cuanto a aforo: 118,567 personas presenciaron la victoria del Rangers sobre el Celtic. Eran tiempos de estadios masivos, antes de que las leyes de seguridad limitaran el ingreso a 80,000 personas.
El inicio del caos: A falta de un minuto para el final, el Celtic ganaba 0-1. Creyendo que el partido estaba decidido, miles de aficionados del Rangers comenzaron a abandonar el estadio por la salida número 13.
En el último suspiro, el Rangers anotó el empate. La euforia en las gradas hizo que muchos de los que ya se iban intentaran regresar o se detuvieran en seco, mientras otros seguían bajando. El choque de fuerzas en la Escalera 13 fue fatal.
Bajo el peso descomunal de la multitud, una barra de acero reforzado cedió. El derrumbe provocó una caída en cadena. 66 personas murieron y 145 resultaron heridas, la mayoría víctimas de asfixia traumática por la presión de la avalancha.
Las imágenes de los servicios de emergencia trabajando sobre el césped de Ibrox bajo la tenue luz del estadio recorrieron el mundo. Civiles y policías unieron fuerzas para rescatar a los sobrevivientes entre los escombros de la estructura metálica.
En medio de la tragedia, la barrera entre Rangers y Celtic desapareció. Bufandas de ambos equipos fueron depositadas en las puertas de Ibrox, uniendo a toda una ciudad que lloraba a sus hijos, padres y hermanos perdidos en la fatídica escalera.
Ibrox fue el primer gran aviso de una crisis de seguridad que se agravaría en los 80 con Heysel y Hillsborough.
Hoy, Ibrox Park es un estadio de élite, seguro y moderno. La estatua en honor a John Greig y la placa conmemorativa de las 66 víctimas sirven como un recordatorio constante: en el fútbol, la seguridad de los aficionados es lo más sagrado.