El centro de Tegucigalpa se pinta de colores con las alfombras de aserrín para el Domingo Santo
El centro histórico de la capital se pinta de colores vibrantes estos días por la tradicional elaboración de alfombras de aserrín que acompañarán las celebraciones de Semana Santa
- Actualizado: 02 de abril de 2026 a las 18:32
Desde finales de marzo, decenas de personas trabajan en la confección de estas alfombras sobre la avenida Miguel Ángel Cervantes, una de las principales arterias del Distrito Central. Así se van pintando las calles capitalinas:
Los trabajos se realizan con aserrín teñido, dispuestos en diseños que representarán pasajes religiosos y símbolos tradicionales durante las procesiones
La Alcaldía Municipal del Distrito Central ha coordinado la logística y facilitado materiales para que grupos de voluntarios, familias y feligreses se integren a la elaboración.
Para este año, se proyecta que la alfombra principal cubra unos 600 metros lineales desde la Catedral Metropolitana hasta el sector conocido como “El Arbolito”.
La emblemática avenida Cervantes ya palpita con el bullicio de cientos de manos que, entre sacos de aserrín y moldes de cartón, dan vida a las tradicionales alfombras que engalanarán el paso del Santo Entierro este Viernes Santo.
En total, se utilizarán 10 toneladas de aserrín, lo que implica una operación comunitaria de tintes, tamizado y colocación para plasmar figuras y escenas con significado religioso.
Jóvenes, adultos y grupos parroquiales contribuyen en las cuadrillas de trabajo, algunas veces laborando hasta la madrugada para completar los intrincados diseños.
El ambiente es de devoción compartida, e incluso se mantiene una invitación abierta para cualquier ciudadano que desee sumarse a plasmar los intrincados diseños religiosos.
Este insumo fue teñido meticulosamente con 14 colores vibrantes para permitir la creación de imágenes alusivas a la Pasión de Cristo, pasajes bíblicos y representaciones icónicas de la ciudad de Tegucigalpa, buscando conectar la fe con la identidad urbana.
Se espera que entre 50,000 y 60,000 personas recorran el casco histórico para apreciar estas expresiones artísticas efímeras antes de que las procesiones las transiten.
La Gerencia de Turismo de la AMDC ha dispuesto que la actividad sea el eje central de un circuito que incluye festivales gastronómicos y exposiciones culturales en la Plaza Central.
Esta tradición, que en Honduras se remonta a la década de los años 60, se mantiene vigente como un símbolo de unidad y sacrificio.