“Te voy a comprar un bajo eléctrico para la iglesia”: la promesa a su padre de policía fallecido en El Rodeo, Comayagua
Entre dolor y recuerdos, su familia relata la vida de un joven querido que perdió la vida en la tragedia que dejó siete fallecidos en la CA-5
- Actualizado: 18 de junio de 2026 a las 08:48
Entre lágrimas y sosteniendo la voz en medio del dolor, un pastor hondureño ha compartido el recuerdo más íntimo de su hijo, Yorbic Vallecillo, uno de los policías fallecidos en el accidente registrado reste miércoles 17 de junio en la cuesta de El Rodeo, Comayagua. Más allá del uniforme, lo describe como un joven noble, cercano a su familia y profundamente comprometido con su hogar y su fe.
El hombre, completamente devastado durante el velorio, aseguró que su hijo no solo era un servidor policial, sino también un apoyo constante dentro de la familia y de la iglesia que él dirige. En su relato, lo recuerda como un joven tranquilo, respetuoso y con sueños claros de ayudar a los suyos.
Con la voz entrecortada, el padre rememoró una promesa que hoy se ha convertido en un símbolo de dolor: su hijo le había dicho que le compraría un bajo eléctrico para la iglesia, un detalle que refleja el vínculo que mantenía con la vida espiritual de su familia.
“Somos una familia bien consolidada, somos una familia bien unida”, repitió el pastor en medio del llanto, intentando sostenerse en la fe mientras despedía a su segundo hijo, a quien describió como “un buen muchacho” que llenaba de orgullo su hogar.
El religioso insistió en que su hijo era un joven bien portado, sin conflictos, con un comportamiento ejemplar tanto en su vida personal como en su labor dentro de la Policía Nacional. Para él, su carácter reflejaba los valores que siempre intentaron inculcarle desde niño.
La pérdida ha dejado un vacío profundo no solo en la familia, sino también entre quienes lo conocieron en su comunidad de origen en Danlí, donde es recordado como un joven servicial y de trato amable. Su historia ha conmovido a vecinos y allegados que hoy acompañan el duelo.
Mientras el padre intenta encontrar resignación, afirma que, pese al dolor, confía en los designios de Dios. “Pero si así Dios lo quiso, tenemos que aceptar esta realidad”, expresó, buscando fortaleza en su fe para sobrellevar la tragedia.
En medio del testimonio, el pastor reiteró que el joven policía era el segundo de sus hijos y uno de los más cercanos a él en la vida cotidiana, acompañándolo incluso en actividades de la iglesia y en momentos familiares importantes.
El accidente ocurrió cuando el autobús policial en el que se trasladaban alrededor de 35 agentes regresaba hacia Danlí, El Paraíso.
En plena cuesta de El Rodeo, Comayagua, una grúa habría invadido el carril contrario e impactado violentamente contra la unidad. El choque provocó una escena de devastación en la carretera, movilizando a cuerpos de socorro que llegaron para atender a los heridos y recuperar a las víctimas. Las autoridades mantienen las investigaciones para esclarecer las circunstancias del hecho.
De manera preliminar, se confirmó que al menos siete policías perdieron la vida y varios más resultaron heridos, generando luto en la institución y en distintas familias del país que hoy lloran la pérdida de sus seres queridos.
Mientras avanzan las diligencias oficiales, el testimonio del padre permanece como el reflejo más humano de la tragedia: la historia de un hijo que soñaba con servir al país, amar a su familia y cumplir una promesa que quedó suspendida en el tiempo.