“Señor, levántalo como a Lázaro. ¿Dónde estás, Dios, no te veo?”: Christa, tía de Hernán Martínez
Paz en su corazón y un milagro eran los gritos de súplica de Christa Marie, tía de Hernán Martínez, mientras se enterraban los restos de su sobrino, mejor amigo y su niño
- Actualizado: 20 de abril de 2026 a las 17:06
Desde el día 1 de su accidente, ocurrido el pasado miércoles, Christa Marie Martínez y su familia pidieron cadena de oración por la vida de su sobrino, quien se debatía entre la vida y la muerte en un hospital luego de sufrir un trágico accidente. Hoy, con dolor en su corazón, pide a Dios un milagro para sanar ese dolor.
Hernán Martínez perdió la vida el sábado 18 de abril. Desde ese día, el mundo de Christa se vino abajo, pues su “niño” ya no estaría más con ella.
Tras su muerte, Christa Martínez, creadora de contenido y familiar de Hernán, compartió un conmovedor mensaje en sus redes sociales en el que expresó el profundo dolor que le causa perder a su “niño” y su “mejor amigo”.
Sin embargo, el dolor durante su entierro fue aún mayor. Pues, aunque ya sabía que no lo volvería a ver más, suplicó a Dios por un milagro para poder verlo una vez más.
“Un ratito más, mi amor, todavía no. Un ratito más, que se quede acá”, gritaba desesperadamente Christa, pidiendo que la dejaran verlo una vez más antes de cerrar su féretro.
Mientras la tierra caía sobre su ataúd, Christa pidió al pastor que orara para que Dios hiciera un milagro, como lo hizo con Lázaro, un personaje de la Biblia que murió y estuvo enterrado por cuatro días. Luego, según la Biblia, Jesús llegó al lugar, oró y lo resucitó, llamándolo fuera de la tumba.
"Oremos, pastor, pida un milagro como levantó a Lázaro, por favor, pastor. Hay que tener fe, por favor, Señor Jesús, ¿dónde estás, Señor, que no te miro?
Lamentó: "Mi muchachito, mi amor... ¡Ay, Padre, dame paz, Señor!
El dolor era incontenible en Christa, quien repetía constantemente su amor por su sobrino y suplicaba a Dios poder verlo una vez más, a su “niño”.
"Te amo para siempre y para toda mi vida, bebé. Ahí está tu cuarto y tu cobijita, mi amor. Te amo, hijo mío, te amo mi amor, te amo, mi bebé", dijo llorado.
Desde horas de la tarde, decenas de personas, entre sampedranos y seguidores, llegaron al cementerio vestidos de negro y blanco, portando flores y globos blancos.
El ambiente estuvo lleno de dolor y consternación, evidentes en las lágrimas de quienes se acercaron a darle el último adiós