Cae "La Santera", presunta pandillera que vigiló y entregó a joven para que lo mataran
La DPI capturó en La Cañada a una presunta integrante de la Pandilla 18, vinculada al seguimiento y vigilancia de un menor de 17 años asesinado en 2021
- Actualizado: 09 de abril de 2026 a las 11:05
Una mujer de 38 años, conocida en el mundo criminal como "La Santera" fue capturada por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) en la colonia Cañada del Distrito Central, como presunta implicada en el asesinato de Isaac Ponce Elvir, un menor de 17 años que fue ultimado el 6 de agosto de 2021.
Según el expediente policial, la presunta integrante de la pandilla 18, no apretó el gatillo, pero fue pieza clave antes de que lo hicieran: su tarea fue vigilar al joven, rastrear sus movimientos y recopilar información sobre sus características físicas y rutas habituales para entregársela a otros miembros de la organización criminal.
Con esos datos en mano, el grupo coordinó el momento y el lugar para interceptar a la víctima.
Las investigaciones determinaron que se trató de una acción previamente planificada, con roles distribuidos y con la participación activa y consciente de "La Santera" en cada etapa previa al crimen.
La orden de captura fue emitida el 18 de marzo de 2026 por el Juzgado de Letras Penal con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción. El tribunal la señala como presunta responsable del asesinato de Hemerzon y también la vincula al delito de asociación ilícita para delinquir.
El expediente también revela que la imputada habría fijado su residencia en esa zona de la capital con una doble finalidad: operar desde adentro de la comunidad y facilitar actos violentos que han afectado la seguridad en los sectores de La Cañada y Comayagüela.
Más de cuatro años transcurrieron entre el homicidio y la detención.
La víctima, Hemerzon Isaac Ponce Elvir, tenía apenas 17 años cuando fue asesinado.
Las investigaciones determinaron que la detenida no actuó sola ni de manera improvisada, sino dentro de una cadena de mando donde cada integrante tenía una función específica, desde la vigilancia hasta la ejecución del homicidio.
El caso continuará su curso ante los tribunales. La imputada enfrenta cargos graves que, de ser probados, podrían derivar en una condena significativa.