Sacarán sus restos casi 1 año después: tragedia de avión en Roatán sigue sin respuestas
Luego de meses sin respuestas, la tragedia aérea en Roatán sigue envuelta en incertidumbre, mientras una compañía impulsa la recuperación de restos del avión siniestrado
- Actualizado: 23 de enero de 2026 a las 14:35
La tragedia del avión que cayó al mar frente a las costas de Roatán, en Islas de la Bahía, continúa sin esclarecerse casi un año después del accidente que cobró la vida de 14 personas, entre pasajeros y tripulación, dejando además cinco sobrevivientes. Así lucen restos:
El siniestro ocurrió la tarde del 17 de marzo, minutos después de que la aeronave Jetstream 32 de la aerolínea Línea Aérea Nacional de Honduras S.A. (Lanhsa) despegara del aeropuerto Juan Manuel Gálvez con destino a La Ceiba, Atlántida, como parte del vuelo comercial LNH-018.
A bordo viajaban 17 personas, entre ellas familias completas, menores de edad y el reconocido cantautor garífuna Aurelio Martínez Suazo. En el accidente murieron 14 personas: 12 pasajeros y los dos pilotos, Luis Araya y Francisco Lagos.
Entre las víctimas se encontraba Aurelio Martínez, reconocido exponente de la música garífuna hondureña. También fallecieron Carlos Edwin Mejía; su compañera de hogar, Alba Rosa Acosta; sus hijas Karla Abigaíl Mejía y Kimberly Nicol Mejía; así como Seida Torres, Andrea Flórez, Angie Flores, Yeimi Duarte y Nidia Miranda Benítez.
De acuerdo con la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil (AHAC), la aeronave —fabricada en 1989— apenas logró ascender entre 20 y 35 pies de altura antes de desviarse hacia el lado derecho de la pista, perder el control y caer al mar, quedando sumergida entre 50 y 60 metros de profundidad.
A casi un año del siniestro, buzos hondureños documentaron el estado actual de la aeronave, que permanece invertida en el fondo del Caribe hondureño, con el fuselaje cubierto de sedimentos y evidentes signos de deterioro por la acción del mar.
Ante la ausencia de avances significativos, las familias decidieron impulsar por su cuenta la recuperación de restos clave del avión. Andrés Pereira, abogado del bufete DJC Law, confirmó que se tomó esta decisión debido a la limitada respuesta institucional y de la aerolínea.
Para estas labores fue contratado el Grupo Hispano, una empresa de buceo especializada con sede en San Pedro Sula, cuyos técnicos realizaron una primera inmersión para evaluar la extracción de piezas del fuselaje y motores que podrían resultar determinantes en la investigación.
La aerolínea Lanhsa cerró temporalmente sus operaciones y aseguró haber cumplido con revisiones técnicas meses antes del accidente, aunque testimonios cercanos al piloto fallecido señalaron preocupaciones recurrentes por la falta de mantenimiento en las aeronaves.
Familiares de las víctimas continúan denunciando la falta de apoyo económico y humano por parte de la empresa.
Un informe preliminar emitido por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación de la AHAC, fechado el 17 de abril, se limitó a describir los procedimientos previos al vuelo y la secuencia del impacto, sin abordar las causas del accidente, ni siquiera de forma preliminar.
Las autoridades argumentaron que dicho documento respondió al plazo de 30 días establecido por las normas internacionales de aviación para la entrega de un reporte inicial, aunque la falta de conclusiones generó inconformidad entre los familiares de las víctimas.