Padre clama por visa humanitaria para despedirse de su hijo muerto en tren de EE UU
Nelson Portillo pide una visa humanitaria para despedir a su hijo de 14 años, quien murió de golpe de calor en un vagón de tren en Laredo, Texas
- Actualizado: 17 de mayo de 2026 a las 13:39
Nelson Portillo, padre del menor hondureño Nelson Davián Portillo, fallecido la semana pasada en un vagón de un tren en Laredo, Estados Unidos, clama por una visa humanitaria para viajar a ese país ya sea para asistir a su entierro o repatriar sus restos a Honduras.
“Quisiera más que todo repatriar el cuerpo de mi hijo a la tierra que lo vio nacer, Honduras, entiendo que hay personas -al parecer la madre- que quieren hacer el velatorio y demás en Estados Unidos. Dada esa situación, estoy solicitando al Gobierno (de Honduras) una visa humanitaria para poder asistir al velatorio de mi hijo en Atlanta”, dijo Portillo en su casa, en la comunidad de San Juan Pueblo, departamento de Atlántida, norte del país.
Nelson Davián Portillo, de 14 años, es uno de los siete migrantes que fallecieron en el tren de carga en Texas, Estados Unidos. Los tres hondureños y cuatro mexicanos murieron por “hipertermia” (golpe de calor), según las autoridades forenses del condado estadounidense.
El adolescente volvía a migrar hacia Estados Unidos con su madre y hermano después de regresar unos meses a su país natal, pero durante el trayecto de regreso se separó de su familia, según relata Nelson Portillo del menor, con una historia familiar marcada por la migración.
En 2014, su padre migró junto con sus hermanos a Estados Unidos en una "travesía difícil". Dos años después, ya establecido en el país tras trabajar como obrero, mandó a traer a su entonces pareja y los dos hijos, con quienes vivió en Atlanta, hasta 2019, cuando él regresó a Honduras después de la ruptura sentimental.
Su expareja regresó a Honduras a inicios del presente año con los dos niños y él creyó que ya no volverían a Estados Unidos. Pero desconoce el motivo por el cual su expareja decidió regresar a Estados Unidos, arriesgándose con los dos hijos.
En el camino, a la altura Monterrey, México, según relata, ella habría decidido continuar solo con el menor (Jacob Alberto), y enviar a Nelson Davián con Josué Zerón, el segundo de los tres migrantes hondureños que iban en el tren, también fallecido. El tercero era Denis Isaías Anariba, originario de El Negrito, al norte del país.
“Yo supe hasta que me llamaron cuando había pasado la tragedia”, afirmó Portillo, quien no piensa volver a mirar hacia Estados Unidos, a excepción de viajar de manera puntual para el sepelio de su hijo o por su eventual repatriación. Nelson Portillo es uno de los once hijos que tuvo Ventura Portillo, abuelo del fallecido Nelson Davián, quien dijo escuetamente, que su nieto “andaba con la mamá, no estaban cerca de nosotros”.
“No nos dábamos cuenta hasta ahora que sucedió eso, que ellos habían tomado el camino para allá de regreso a Estados Unidos, solo a encontrarse con la muerte”, agregó.
Señaló, además, que de sus once hijos, ocho se fueron a vivir a Estados Unidos, y que con su nieto fallecido compartió pocos momentos porque “se lo llevaron muy pequeño”.
De su hijo, quien apenas cumpliría 15 años el próximo octubre, Nelson Portillo habló con especial sentimiento: "Era un hijo muy alegre, una persona con bastantes sueños y metas por cumplir, sus sueños fueron truncados en ese camino".
Mientras mostraba algunas fotos que conserva en un teléfono móvil, el padre subrayó que Nelson Davián vivió once de sus 14 años en Estados Unidos, donde cursó hasta el noveno grado con bastante dedicación a los estudios y que siempre le gustaba mostrar lo mejor de él como estudiante.
Añadió que su mayor entretenimiento era jugar con su hermano menor -Jacob Alberto, de once años-, algo que “disfrutaba mucho”.
Ahora, Nelson Portillo solicita un permiso especial para viajar hacia Estados Unidos a despedirse de su hijo. Hasta el momento, asegura que la Cancillería hondureña ya se comunicó con él y que están en trámites para ver si es posible movilizar hacia Honduras los restos del menor fallecido.