Sin comida ni salida: miles siguen atrapados en región de Ucrania pese a tregua con Rusia
Los habitantes de Oleshki sobreviven entre minas, ataques con drones y escasez de alimentos y medicinas, mientras Ucrania pide un corredor humanitario
- Actualizado: 09 de mayo de 2026 a las 15:13
Mientras Ucrania y Rusia inician una tregua de tres días, varios miles de residentes de las localidades situadas en primera línea en la región de Jersón, ocupada por Rusia, siguen atrapados en medio de una grave situación humanitaria.
Los civiles en Oleshki y de zonas vecinas de la orilla oriental del río Dniéper se enfrentan a una creciente escasez de alimentos y medicamentos, mientras que las carreteras minadas y el riesgo de ataques con drones impiden una evacuación segura.
Las autoridades ucranianas están presionando para que se establezca un corredor humanitario en coordinación con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y acusan a las fuerzas rusas de bloquear la salida de civiles y obstaculizar el suministro de productos básicos, alimentos y medicamentos.
Los residentes describen una situación marcada por el aislamiento y el peligro constante.
"Por fin llegaron algunos alimentos el lunes. Sin embargo, los precios son escandalosamente altos", afirmó en un mensaje a EFE Ala Lijman-Malish, residente de Oleshki que cuida de decenas de animales abandonados.
Los suministros se han reducido drásticamente en los últimos meses tras explotar repetidamente vehículos por las minas situadas a lo largo de la única carretera de acceso, apodada 'la carretera de la muerte' por los lugareños.
Un empresario local que llevaba regularmente alimentos a la ciudad fue hallado muerto con una herida de bala en la cabeza y su vehículo calcinado, tras un intento fallido de entrar en Oleshki.
"Si antes se podía contar con reservas restantes, ahora simplemente se han consumido. La gente ya está desesperada", añadió Lijman-Malish.
La electricidad y el gas llevan tres años sin estar disponibles en la zona, que se vio gravemente afectada por las inundaciones tras la destrucción de la presa de Kajovka en 2023. Muchos residentes cocinan sobre fogatas y apenas les queda dinero para comprar los pocos alimentos disponibles.
Los frecuentes intercambios de disparos entre las fuerzas rusas en la ciudad y las tropas ucranianas han dejado muchos edificios gravemente dañados, con explosiones que se producían "cada 10 minutos" en los días previos al alto el fuego, según la residente.