Hombre mató a su sobrina de 6 años y la ocultó en un canasto por décadas en Japón
Tras más de 20 años, Japón condena a un hombre por asesinar a su sobrina y esconder su cuerpo en un canasto con cemento. La historia revela un crimen oculto
- Actualizado: 18 de marzo de 2026 a las 15:55
En Japón, la justicia finalmente llegó para una menor de tan solo 6 años de edad, quien desapareció a finales de 2006 y principios de 2007, pero que su cuerpo fue hallado hasta 2025 en una vivienda. Tras 20 años de incertidumbre, ayer (martes 17 de marzo) la justicia condenó al culpable a ocho años de cárcel ¿Quién fue y por qué lo sentenciaron a una pena tan corta? A continuación los detalles del insólito caso.
El acusado Noriyuki Iimori, de 55 años, quien fue condenado a ocho años de prisión por el asesinato y ocultamiento del cuerpo de su sobrina, Reina Iwamoto, en un caso que estremeció a la nación.
Durante años, el paradero de la niña se convirtió en todo un misterio, y las búsquedas no arrojaron resultados hasta que, en febrero de 2025, la policía local halló sus restos en una vivienda abandonada.
El cuerpo de Reina fue encontrado dentro de un canasto, que posteriormente fue rellenado con cemento. La investigación reveló que el acusado, quien tenía a su cargo el cuidado de la niña, la golpeó brutalmente en un episodio de violencia, provocándole heridas que derivaron en su muerte.
Según las declaraciones del propio Iimori, el ataque fue producto de un arranque de furia, motivado por que la niña "no le hacía caso". La violencia desmedida causó heridas fatales en la menor, los reportes indican que los golpes le ocasionaron a la niña "un shock traumático que le arrebató la vida en ese momento".
Tras el crimen, el hombre intentó ocultar la evidencia. Rellenó el canasto con cemento con la intención de que su crimen quedara oculto y sin ser descubierto.
El proceso judicial consideró el contexto social en el que ocurrió el crimen, así como el "profundo arrepentimiento" expresado por Iimori, lo que influyó en la sentencia.
En ese sentido, la justicia le impuso una pena de ocho años, una duración que ha generado controversia en la opinión pública, sobre todo en redes sociales.
Expertos en derecho y derechos humanos cuestionaron la brevedad de la condena, argumentando que la gravedad del acto ameritaba una sanción mayor. Sin embargo, la decisión también refleja las particularidades del sistema judicial japonés, ya que examina factores como la confesión y el arrepentimiento.
La comunidad japonesa, conmovida por el caso, exige mayor protección para los menores y una justicia más efectiva en casos de abuso.
Por su parte, la familia de la víctima expresó su dolor y frustración, pero también agradeció que se haya hecho justicia, aunque sea con una sentencia menor a la esperada.
La familia Reina Iwamoto manifestó que "su memoria de sigue viva en la lucha por la protección de los derechos de los niños en Japón y el mundo".