Autopista en la profundidad del mar: Miami Beach sumerge 'vehículos' para atraer fauna
El arrecife apenas tiene dos meses, sin embargo, ya se ve el crecimiento de los primeros corales. Se utiliza material ecológico para fabricar las esculturas vehiculares
- Actualizado: 14 de enero de 2026 a las 17:35
Cuando la artista argentina Ximena Caminos tuvo permiso para crear un arrecife artificial en Miami Beach no tardó en pensar en el automóvil como un símbolo de transformación.
En tierra, los vehículos son una fuente de contaminación, pero sumergidos en el agua como esculturas de hormigón ecológico, pueden ayudar a atraer corales y a recuperar la biodiversidad que, no hace tantos años, habitaba estas populares aguas.
Así es como empezó en una de las playas más populares de todo el mundo el proyecto 'Reefline', que ha creado una especie de autopista marina de más de dos decenas de coches a casi 250 metros de distancia del lugar en el que miles de turistas toman el sol y se bañan cada año.
Este proyecto, que combina arte y ecologismo, aspira a crear un arrecife artificial de coral de once kilómetros a lo largo de la costa que permita que especies marinas casi desaparecidas vuelvan a estas aguas.
"Es una metáfora porque es la transformación del símbolo, como un símbolo de polución, y transformarlo en un símbolo de transformación, porque la morfología del auto, es perfecta para ponerle corales arriba", dijo a EFE Caminos, fundadora del proyecto.
Con apenas dos meses de vida, el arrecife ya está viendo crecer a sus primeros corales, gracias al empleo de un tipo de material ecológico para fabricar las esculturas vehiculares que favorece su adhesión.
Estos carros de hormigón, además de varias estrellas del mismo material, se encuentran a poco más de seis metros de profundidad porque, según explicó Caminos, "los corales necesitan mucha luz" para crecer.
"Los autos son como macetas", explicó, y con la ayuda de los corales, que son "especies fundacionales", el resto de animales llegarán de manera natural.
Este concepto, sin embargo, no es nuevo para Miami Beach, una isla en gran parte artificial que sufre de problemas de erosión y antiguamente tenía un arrecife propio que lo protegía.
El calentamiento de las aguas y la contaminación del mar acabó con él, por lo que el proyecto de Caminos desea recuperar esa fauna perdida poniendo el arte "al servicio de la naturaleza".