‘El Mencho’: la enfermedad y el romance que lo entregaron a las fuerzas especiales
Nemesio Oseguera "El Mencho" murió camino al hospital que él mismo mandó a construir. Su enfermedad y un rastro amoroso guiaron a las fuerzas especiales
- Actualizado: 26 de febrero de 2026 a las 09:50
La "casería" en contra de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", el narco más buscado de México que se registró el pasado domingo 22 de febrero, sigue dando tela que cortar. Uno de los datos más recientes ha sido el de la enfermedad que lo aquejaba. A continuación los detalles.
En el registro de la casa de campo donde se ocultaba, los agentes federales hallaron evidencias de la batalla interna que libraba el capo: una caja de Tatianol Plus 3000 MG, del laboratorio suizo Swiss Healthcare Pharmaceuticals Ltd.
El medicamento, resguardado celosamente en un refrigerador con instrucciones precisas de posología, confirmó lo que las autoridades sospechaban desde 2019: "El Mencho" padecía una insuficiencia renal crónica.
Aunque el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, había desmentido rumores de una muerte inminente hace un año, la enfermedad era una sombra constante que obligaba al líder criminal a una logística médica de alto riesgo.
La insuficiencia renal, con sus secuelas de fatiga, náuseas e hinchazón, no detuvo el mando de hierro del CJNG, pero sí impuso limitaciones críticas.
Al igual que Pablo Escobar, quien se lavaba los dientes compulsivamente para evitar al dentista en la clandestinidad, Oseguera intentó blindarse con su propio centro asistencial, pero su vulnerabilidad biológica terminó por exponer sus movimientos.
Sin embargo, el error fatal no vino de sus riñones, sino de sus afectos. El hilo que permitió a la policía desenterrar el escondite de "El Mencho" fue el seguimiento a una mujer con la que mantenía una relación sentimental, ajena a su círculo matrimonial.
El rastreo de este vínculo amoroso fue la pieza del rompecabezas que la inteligencia mexicana necesitaba. En un mundo donde la seguridad se mide en kilómetros de distancia de la civilización, el deseo de proximidad con su pareja sentimental resultó ser el eslabón más débil de su cadena de mando.
Las autoridades federales, que ya tenían conocimiento de su estado clínico desde hace siete años, utilizaron esta información para estrechar el cerco. Cada visita médica o suministro de fármacos especializados era una oportunidad de oro para los agentes que esperaban el momento justo para el zarpazo final.
Lo irónico de la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es que falleció a causa de sus heridas mientras era trasladado tras un operativo en las cercanías del Tapalpa Country Club. El camino hacia la atención médica era, curiosamente, una ruta que el capo conocía a la perfección por su deteriorada salud.