Sin agua ni forraje: la lucha diaria de pequeños ganaderos por salvar sus vacas
La severa sequía en el Corredor Seco de Honduras también está golpeando al ganado, donde con un balde al día buscan sobrevivir. Así enfrenta el ganado la falta de agua por la sequía
- Actualizado: 21 de agosto de 2026 a las 12:55
En el Corredor Seco, la severa sequía que enfrenta Honduras ha consumido las fuentes de agua en varios municipios. Mantener en pie a las vacas se ha convertido en un vía crucis diario para cualquier propietario de ganado. La condición actual de las reses evidencia la gravedad de la falta de agua.
“Aquí es una quebrada, cuando hay invierno corre el agua, pero hoy todo está seco”, comentó don David Álvarez, vecino de El Portillo, Reitoca, con el que el el equipo de EL HERALDO Plus conversó mientras señalaba hacia el cauce pedregoso y seco.
Para alimentar al ganado, el hombre debe comprar forraje, generalmente en Comayagua, porque en la zona escasea. Tampoco hay guate, pues las milpas no crecieron.
El vecino de Reitoca cuenta que ante la escasez de agua madruga para conseguirla, "porque sino vienen de otras casas y la agarran, por eso hay que estar a las 3:00 de la mañana en el pozo, se trata que ajuste para todos”.
Mantener con vida una vaca en tiempos de sequía no es fácil. Un animal puede llegar a consumir un balde de agua al día, suministrado de forma racionada apenas para mantenerlo en pie. De lo contrario, puede morir.
El equipo periodístico de EL HERALDO Plus encontró semovientes muertos en varios municipios.
Según los pobladores de la zona, las vacas no resisten el calor, la sed y el hambre, por lo que terminan cayendo sin fuerzas en los potreros o a la orilla de las calles.
Aunque no hubo cosecha, las pequeñas matas de maíz se han convertido en la salvación de miles de ganaderos, que las cortan para utilizarlas como alimento para sus animales.
Así esperan mantenerlos con vida hasta que comiencen las lluvias de postrera, en septiembre.
Francisco Godoy camina bajo el ardiente sol de la comunidad de Monte Grande Arriba, Sabanagrande, mientras cargaba sobre la espalda un bulto de zacate: sería el alimento de sus animales durante dos días.
Como si alimentara una jauría de perros, el ganadero llegó con el pasto al potrero. Los animales no se veían por ningún lado, pero al grito de “¡vaaacaaas” aparecieron los semovientes: flacos y hambrientos, pero todavía con vida.
"La situación es preocupante, no es para estarse riendo, le estamos pidiendo a Dios cada día y cada minuto, porque miramos que se acaba el agua, que todo se está secando y los cultivos se fueron a pique”, el clamor del pequeño ganadero Edgardo Núnez.
Una de esas vacas, con los huesos marcados a causa de la desnutrición, podría morir, comentó, pues la muerte de ganado ya empieza a marcar a las comunidades.
Durante un recorrido por los municipios del sur de Francisco Morazán, Choluteca, Valle y El Paraíso, EL HERALDO Plus observó semovientes visiblemente flacos.
De algunas vacas y caballos solo quedan los huesos esparcidos sobre la tierra.
Muchos productores prefieren vender sus animales a precios de remate antes de que mueran, expresó con preocupación don Edgardo Núñez, habitante de La Libertad, Francisco Morazán.
El problema de la muerte del ganado radica en la falta de agua para saciar la sed y en la ausencia de pasto. Ante esta situación, algunas personas compran alimento en otros municipios y departamentos, o lo buscan en zonas donde todavía hay agua.