Así se fraguó la operación por 300 kilos de cocaína que acabó en la masacre de 5 agentes de la Dipampco
El requerimiento fiscal detalla las reuniones, desplazamientos y acciones que precedieron la emboscada donde murieron cinco agentes de la Dipampco en Corinto, Omoa
- Actualizado: 15 de junio de 2026 a las 01:58
Lo que comenzó como una operación para localizar y tomar control de un cargamento de 300 kilos de cocaína escondido en una vivienda de Corinto, Omoa, terminó convirtiéndose en una tragedia que dejó cinco agentes muertos de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco).
Los detalles de lo ocurrido han comenzado a salir a la luz a través del requerimiento fiscal presentado por la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (Fescco), documento que reconstruye paso a paso cómo se desarrolló la operación y cómo esta derivó en una violenta emboscada.
Según la acusación, todo inició alrededor de las 3:00 de la madrugada del 21 de mayo, cuando varios de los participantes comenzaron a reunirse en San Pedro Sula para coordinar el desplazamiento hacia la aldea Corinto, una comunidad ubicada en una zona estratégica de Omoa, muy cerca de la frontera con Guatemala.
La investigación sostiene que el objetivo era llegar hasta una vivienda donde permanecían ocultos aproximadamente 300 kilos de cocaína. Los fiscales aseguran que detrás de la operación existía el interés de apoderarse del cargamento, una acción conocida en el mundo criminal como un "quite de droga".
De acuerdo con el expediente, la droga pertenecía presuntamente a Heber Noé Argueta Zavala, alias "El Cacique", señalado por las autoridades como líder de una organización criminal que operaba en la región y que tendría vínculos con estructuras del narcotráfico internacional.
La Fiscalía describe que varias personas habrían participado con funciones específicas. Entre ellas figuran individuos identificados por alias como: alias “El Viejón”, sería el supuesto comprador; “El Doctor”, tendría la misión de verificar la calidad de la cocaína; “Melo”, se encargaría del transporte; “El Negro”, coordinaba los movimientos; y “El Flaco”, habría servido como enlace para incorporar a los testigos protegidos identificados como: “Águila Negra” y “Conejo Blanco”.
Tras varias horas de desplazamiento, los involucrados llegaron a la zona donde se encontraba la vivienda. Según la reconstrucción fiscal, alrededor de las 7:30 de la mañana varios agentes de la Dipampco ingresaron al inmueble mientras otros permanecían en puntos cercanos para asegurar el área.
Dentro de la propiedad, los agentes habrían logrado controlar inicialmente la situación. Sin embargo, la investigación sostiene que la operación comenzó a complicarse cuando un hombre armado llegó al sector a bordo de una motocicleta y abrió fuego contra algunos de los participantes.
A partir de ese momento, según el requerimiento, comenzaron a aparecer más hombres armados alrededor de la vivienda. Para los fiscales, aquello no fue una reacción improvisada, sino una respuesta organizada para impedir la captura de alias "El Cacique" y evitar la pérdida del cargamento de cocaína.
Mientras los agentes intentaban abandonar el lugar, se produjo el ataque principal. Los disparos surgieron desde distintos puntos y la zona montañosa terminó favoreciendo a los atacantes, quienes conocían perfectamente el terreno y lograron rodear a los policías.
La tesis del Ministerio Público señala que el propósito de la estructura criminal era rescatar a su líder y mantener bajo su control la droga. Durante el enfrentamiento murieron el subcomisionado Lester Josué Amador Herrera y los agentes Leonel Alejandro Valdez Núñez, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez.
La investigación también sostiene que, tras la balacera, integrantes de la organización retiraron los cuerpos de los agentes y los trasladaron a distintos puntos de Corinto con el fin de dificultar las labores de búsqueda y retrasar la reconstrucción de los hechos por parte de las autoridades.
Horas después, equipos policiales desplegados en la zona localizaron los cadáveres en diferentes sectores montañosos.
Uno de ellos fue encontrado desmembrado, mientras que los demás aparecieron ocultos entre vegetación y con múltiples heridas de arma de fuego, según la descripción contenida en el expediente fiscal.
El caso continúa avanzando en los tribunales. La Fiscalía informó que ya obtuvo auto de formal procesamiento con prisión preventiva contra dos de los primeros sospechosos capturados, quienes enfrentan cargos por cinco delitos de asesinato y asociación para delinquir.
Entretanto, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones para determinar la participación de otros implicados en una operación que, según la acusación, comenzó con un cargamento de 300 kilos de cocaína y terminó con una de las emboscadas más letales sufridas por la Policía hondureña en los últimos años.