Su expareja ofreció $3,000 para matarla: el crimen de la hondureña Neysa Casaleno
Renán Castro Gil es el principal sospechoso de haber pagado a dos jóvenes más para matar a su expareja y madre de su hijo, Neysa Casaleno, quien era originaria de Olancho
- Actualizado: 11 de mayo de 2026 a las 17:01
Autoridades detuvieron a la expareja de Neysa Casaleno tras señalarlo como principal sospechoso de su muerte, luego de que se revelara que habría ofrecido dinero a otros hombres para ayudarle a cometer el crimen.
Neysa Alexandra Casaleno, de 26 años, era originaria de San Francisco de Becerra, Olancho, pero residía en territorio estadounidense junto a su hijo de tres años, tras salir en buscaba mejores oportunidades de vida.
El crimen ocurrió la mañana del sábado -9 de mayo- en la ciudad de Columbus, Ohio, Estados Unidos, donde Neysa Casaleno fue encontrada herida. Murió en el hospital.
Por su muerte, autoridades confirmaron la detención Renán Castro Gil, de 35 años (su expareja, de origen salvadoreño); José Carlos Martínez, de 19; y Carlos Figueroa Castro, de 18.
Las investigaciones señalan que Castro Gil, también padre del menor, habría organizado el crimen con anticipación, incluyendo presunta vigilancia previa de los movimientos de la víctima.
Documentos judiciales del Tribunal Municipal del Condado de Franklin revelaran una posible oferta económica para ejecutar el asesinato.
Según esas investigaciones, uno de los detenidos habría declarado que se ofrecieron alrededor de 3,000 dólares para llevar a cabo el crimen contra la joven hondureña.
La Policía de Columbus también sostiene que hubo uso de vehículos, seguimiento previo y coordinación entre varias personas para ejecutar el ataque armado ese día.
El caso salió a la lux cuando la Policía de Columbus atendió una alerta por disparos en horas tempranas en el sector de Malibu Drive, cerca de Whitehallm, donde fue encontrada la hondureña en Elmsbury Court.
Aunque la olanchana fue trasladada a un centro asistencial, murió debido a la gravedad de las heridas. Las autoridades indican que se trata de un hecho que investigan como un posible crimen planificado.
Los tres sospechosos permanecen detenidos en la cárcel del condado de Franklin y enfrentan cargos por asesinato agravado, mientras las autoridades continúan ampliando las investigaciones.
Familiares han pedido ayuda a la comunidad hondureña para gestionar la repatriación de su cuerpo hacia San Francisco de Becerra, Olancho, para poder sepultarla.