Stephie Morel, entre el derecho y la corona: así prepara su regreso a Miss Honduras Universo
A semanas de la final, la candidata por Cortés habla en exclusiva con EL HERALDO sobre derecho, raíces y propósito
- Actualizado: 19 de agosto de 2026 a las 14:43
Stephie Morel está viviendo uno de sus sueños. Desde hace meses, la joven se encuentra preparándose para el gran día, y en una entrevista exclusiva con EL HERALDO abre el mapa de esa preparación.
Edad: 22 años Estatura: 1.83 m Lugar de origen: Choloma, Cortés, Honduras
El viernes 11 de septiembre tendrá lugar la final de Miss Honduras Universo, certamen de belleza en el que representará al departamento de Cortés.
Desde su anuncio en julio, su candidatura se ha convertido en una de las favoritas entre los missólogos, quienes la sitúan entre las cartas fuertes de una edición que promete ser reñida.
No es la primera vez que su nombre resuena en el ambiente de los certámenes. En 2023, Morel quedó a un paso de la corona al ubicarse como segunda finalista, una experiencia que, lejos de quedar archivada como un simple antecedente en su hoja de vida, terminó por convertirse en el cimiento de todo lo que vendría después.
"Estar cerca de alcanzar una meta no significa necesariamente estar preparada para ella", reflexiona hoy, con la serenidad de quien ha convertido la derrota en método. Aquel proceso le enseñó que el deseo de ganar, por sí solo, es insuficiente. Hacía falta conocerse mejor, robustecer la seguridad interior y entender qué podía ofrecer más allá del brillo de un escenario.
Esa lectura del pasado explica, en buena medida, por qué su candidatura de 2026 no busca repetir un libreto. "Ya no estoy intentando demostrar que puedo ser una reina; estoy enfocada en demostrar quién soy, qué represento y qué puedo hacer con una plataforma como esta", afirma.
La estética, el porte, la disciplina física continúan siendo parte del oficio, pero en su discurso ocupan hoy un lugar secundario frente a algo que ella describe como una preparación de otro orden. Intelectual, emocional, humana.
Morel debutó en el mundo de los certámenes a los dieciocho años, y el trayecto recorrido desde entonces le ha dejado una certeza que repite con la firmeza de quien la ha probado en carne propia; prepararse no es sinónimo de pulir una imagen, sino de construirse como persona.
"El cambio más importante ha sido entender que prepararme no significa solamente mejorar mi imagen, sino convertirme en una mujer más completa", explica.
Aquella joven que soñaba con demostrar de qué era capaz ha dado paso a una mujer que ha aprendido a escuchar, a sostener la crítica sin quebrarse y a nombrar sus propias emociones. Para ella, representar a Honduras exige algo más que desenvolverse con gracia sobre una pasarela: exige criterio, cultura, sensibilidad y la capacidad de hablar, con propiedad, de los problemas del país y del mundo.
Esa vocación se puso a prueba en terreno internacional cuando representó a Honduras en Miss Supranational, certamen en el que alcanzó el Top 24 y se convirtió en la única centroamericana en lograrlo. De aquella experiencia guarda una lección que trasciende el resultado: "Cuando representas a tu país, descubres que llevas contigo mucho más que una banda."
Rodeada de mujeres de culturas dispares, comprendió que cada nación porta consigo una historia y una manera propia de mirar el mundo, y que en ese escenario no basta con destacar físicamente. Se necesita personalidad, preparación y la capacidad de comunicar con claridad quién se es y de dónde se viene. El saldo, dice, fue un salto de confianza que aún la acompaña, la certeza de que una mujer hondureña puede pararse en un escenario internacional y competir de tú a tú con cualquiera.
Hay un dato biográfico que ilumina buena parte de su proyecto como posible reina. Morel está a punto de graduarse en Ciencias Jurídicas. La elección no fue casual. "Siempre he tenido una necesidad muy fuerte de entender cómo funcionan las cosas y de poder defender aquello que considero justo", cuenta, y añade que una experiencia personal en la que sintió vulnerados sus propios derechos le reveló, de manera mucho más profunda, la importancia de conocerlos y saber ejercerlos.
De ahí que su discurso sobre el empoderamiento femenino no se quede en la proclama. "Yo no quiero hablar únicamente de empoderamiento; quiero tener las herramientas para orientar, acompañar y defender", sostiene, convencida de que el conocimiento del propio derecho es lo que impide que una mujer se sienta indefensa frente a la adversidad. Es, según lo plantea, el punto exacto donde su carrera y su plataforma como candidata terminan por encontrarse.
Sobre la aparente tensión entre "la reina de belleza" y "la profesional", Morel no reconoce contradicción alguna. "Para mí nunca han sido identidades opuestas. Soy la misma mujer cuando estoy en un escenario con un vestido de gala que cuando estoy estudiando Derecho", asegura
La belleza, admite, le ha abierto puertas, pero es la preparación la que le permite permanecer en ellas y aportar algo una vez cruzado el umbral. Lo que persigue, en última instancia, es demostrar que una mujer puede habitar múltiples dimensiones a la vez: elegante, sensible, intelectual, profesional y líder, sin que ninguna de esas facetas eclipse a las demás.
"Choloma representa mis raíces. Me recuerda que nuestros sueños no tienen que ser proporcionales al lugar de donde venimos", dice sobre su ciudad natal, que describe como una tierra de gente trabajadora y jóvenes que también sueñan en grande.
Hija de padres inmigrantes y criada junto a su abuela, identifica en la perseverancia el valor que más la sostiene, y en la certeza de que las mujeres hondureñas son imparables. De su madre, que emigró para sacar adelante a tres hijos, dice "espero que algún día ella pueda mirar todo lo que hemos logrado y sentir que cada sacrificio valió la pena."
De ganar la corona, trabajaría en el acompañamiento a mujeres víctimas de violencia, acercándolas a información y herramientas para conocer sus derechos. "Una de las primeras formas de empoderar a una mujer es decirle: conoces tus derechos, no estás sola y existen caminos para buscar ayuda", resume. Le gustaría, además, que se dejara de ver estos certámenes como algo que termina con la corona, y se entendieran como plataformas para que mujeres preparadas ejerzan liderazgo y abran conversaciones que importan.