Michael J. Fox cumple 65 años entre la gloria de Hollywood, el párkinson y su lucha humanitaria
A los 65 años, Michael J. Fox mantiene intacta su influencia en Hollywood y en la lucha contra el párkinson, una causa que transformó en legado
- Actualizado: 02 de junio de 2026 a las 14:59
Michael J. Fox se ha convertido en uno de los referentes más importantes de Hollywood. Cuando su carrera como actor estaba en su punto álgido, un temblor en los dedos de sus manos desembocó en uno de los diagnósticos más devastadores: la enfermedad de párkinson.
Fue entonces cuando el actor bajó a los infiernos del alcoholismo, de donde logró salir gracias a su mujer, la actriz Tracy Pollan y un coraje que, lejos de abandonarle, le ha otorgado un lugar privilegiado y especial en la industria del cine.
En 2022 recibió el Premio Humanitario Jean Hersholt, un Oscar honorífico que reconoce su impulso a la investigación sobre el párkinson a través de su fundación, que, hasta la fecha, ha destinado a esta causa más de 2,500 millones de dólares.
Nacido el 9 de junio de 1961 en Edmonton, Alberta, Fox encontró muy pronto su vocación artística y se trasladó a Estados Unidos para abrirse camino en una industria ferozmente competitiva. La oportunidad que cambiaría su vida llegó con la serie Family Ties, donde interpretó a Alex P. Keaton, un joven conservador que se convirtió en uno de los personajes más populares de la televisión estadounidense. Su trabajo le valió tres premios Emmy consecutivos y consolidó una popularidad que crecía a la misma velocidad que su talento.
En 1985 alcanzó la categoría de estrella global gracias a "Regreso al futuro". Bajo la dirección de Robert Zemeckis, Fox dio vida a Marty McFly, un personaje que terminó convirtiéndose en uno de los grandes iconos de la cultura popular. La película fue un fenómeno mundial y dio origen a una trilogía que sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del cine contemporáneo.
Aquellos años parecían anunciar una carrera sin sobresaltos. Sin embargo, a los 29 años recibió un diagnóstico que alteró por completo el rumbo de su vida.
Los primeros síntomas del párkinson aparecieron cuando su carrera se encontraba en pleno auge. Durante varios años mantuvo la enfermedad en privado mientras continuaba trabajando en cine y televisión. Finalmente, en 1998 decidió hacer pública su condición.
Lejos de desaparecer de la escena pública, Fox optó por enfrentar la enfermedad con una franqueza poco habitual en Hollywood. En entrevistas, libros y apariciones públicas habló de las dificultades físicas y emocionales que acompañaron ese proceso, incluido un periodo de dependencia del alcohol del que logró recuperarse con el apoyo de su familia y, especialmente, de su esposa, la actriz Tracy Pollan.
Su trayectoria artística continuó con proyectos destacados como Spin City, serie por la que obtuvo un Emmy y varios Globos de Oro. Más adelante participó en producciones como The Good Wife y Rescue Me, demostrando que el diagnóstico no había extinguido su capacidad interpretativa.
Con el paso de los años, su nombre comenzó a asociarse tanto al entretenimiento como a la investigación médica. En 2000 creó The Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research, una organización que se convirtió en una de las principales impulsoras de estudios científicos sobre la enfermedad. Desde entonces ha financiado investigaciones y proyectos que han contribuido a importantes avances en la comprensión y detección temprana del párkinson.
Ese compromiso fue reconocido en 2022 con el Premio Humanitario Jean Hersholt y un Oscar honorífico concedido por la Academia de Hollywood. La distinción destacó décadas de trabajo en favor de millones de pacientes y familias afectadas por esta condición neurológica.
A los 65 años, Michael J. Fox ocupa un lugar singular dentro de la industria. Su legado se sostiene sobre películas que definieron una época, premios que reconocieron su talento y una labor humanitaria que ha dejado una huella tangible en la investigación médica. El muchacho que condujo un DeLorean hacia el futuro terminó construyendo uno propio, lejos de la ficción y profundamente ligado a la vida real.