Lyn May y el error estético que deformó su rostro
A sus 73 años, la vedette mexicana reveló por primera vez los detalles del procedimiento clandestino que deformó su rostro y casi acaba con su vida
- Actualizado: 28 de junio de 2026 a las 17:13
Hubo un tiempo en que Lyn May era considerada uno de los símbolos eróticos más reconocidos del cine y el espectáculo mexicano. Sus apariciones en pantalla y sobre los escenarios generaban una admiración que iba más allá del talento; era también una cuestión de imagen, de presencia física, de aquella figura que capturaba miradas en cualquier pantalla o cabaret de los años setenta. Por eso resulta aún más devastador escuchar, de su propia voz, lo que ocurrió en ese preciso momento de plenitud.
En una entrevista con el comunicador Nayo Escobar, publicada en su canal de YouTube, la actriz, bailarina y vedette habló sobre el episodio que marcó para siempre su imagen pública. En la conversación recordó que fue víctima de una mala práctica estética cuando le inyectaron una sustancia que nunca debió utilizarse en procedimientos faciales.
"Cuando yo era joven no tenía por qué hacerlo porque estaba muy joven, pero llegaron dos señoras y me dijeron: 'Ay, mira, te vamos a hacer unos pómulos muy bonitos y no sé qué'. Y pues una, joven, dice: 'Pues órale, me voy a quedar más bonita'. Y en aquel entonces ni siquiera existía tanto la cirugía plástica, ¿no? Nada, nada, nada", recordó la artista con una mezcla de humor amargo y franca resignación.
Lo que siguió fue una revelación que dejó sin palabras al entrevistador y a quienes han seguido su historia durante décadas. "Y luego no era ni cirugía plástica; me inyectaron aceite. Aceite, aceite de cocina. Aceite. Porque la señora, yo me acuerdo que sacaba, llenaba un biberón con una jeringa, lo llenaba y ese biberón se lo llevaba, y de ahí me lo estaba poniendo en los pómulos", narró.
La sustancia provocó una deformación irreversible y complicaciones que la acompañaron durante años, ya que el producto se endureció y generó un aumento permanente del volumen en los pómulos.
"Me afectó muchísimo. Me inyectaron eso, pero dicen los médicos que gracias a eso no estoy muerta, porque si me hubieran puesto otra cosa...", dijo, dejando la frase suspendida, como quien prefiere no terminar de imaginar el peor escenario.
Especialistas en cirugía plástica y medicina estética han advertido durante años que materiales como aceites industriales o sustancias no certificadas pueden provocar inflamación, deformaciones, infecciones y daños permanentes en los tejidos. El caso de la vedette es uno de los ejemplos más conocidos en México sobre las consecuencias de acudir a personas sin la preparación o certificación correspondiente para realizar procedimientos cosméticos.
Las secuelas no quedaron solo en la piel. La transformación física generó una profunda tristeza y una fuerte afectación en su autoestima. "Hubo un momento en que quería suicidarme cuando vi cómo me dejaron, yo dije, me voy a suicidar, no me quiero ver más en un espejo, no me voy a ver nunca más en un espejo", confesó.
La artista señaló que el apoyo de su madre fue determinante para salir adelante. "Me dio muchos consejos. Y luego empecé a ir a médicos y me sacaron de todo eso, y todavía falta", relató.
"Ahorita estoy como una reina, pero porque he pasado por muchos médicos", afirmó con esa mezcla de irreverencia y orgullo que la ha caracterizado siempre.
También destacó que lleva cinco años sin someterse a intervenciones y que mantiene una actitud positiva frente a la vida. "Sigo hacia adelante y voy a seguir hasta que me muera", expresó.
La conversación cerró con una reflexión que trasciende la anécdota personal. "Les aconsejaría que no se hicieran nada, no soy nadie para dar consejos, pero por lo que me ha pasado, sí me atrevo a decirles eso, que no se hagan nada, una jovencita no necesita nada, es bella", manifestó.