Arquitectura, pánico escénico y Hollywood: 5 datos que no sabías de Alejandro Fernández
Con dos Grammys Latinos y un premio Billboard a sus espaldas, Alejandro Fernández es ya uno de los nombres que más resuenan en la música popular de su país
- Actualizado: 11 de abril de 2026 a las 12:17
Nacido en Ciudad de México, este 24 de abril Alejandro Fernández cumple 55 años con una exitosa carrera musical que le ha valido ser uno de los cantantes más respetados en México y en el resto del mundo. Hijo del fallecido Vicente Fernández, una de las figuras clave en el mundo de las rancheras y del que heredó la pasión por la música, desde pequeño su padre tuvo claro que continuaría su estela y, con tan solo cinco años, ya se subió a su primer escenario.
Por herencia, Fernández compagina desde que es pequeño la actuación con la música. A finales de los 70 participa con tan solo siete años en dos películas: `Picardía mexicana´ y `El tahúr´, dos producciones en las que acompañaba a su padre, pero fue la música lo que acabó guiando su verdadera vocación años más tarde.
Los comienzos precoces no fueron fáciles y, según unas declaraciones de Alejandro Fernández en el diario mexicano Reforma, el pánico escénico le llevó a alejarse de la música cuando era pequeño y por eso decidió ingresar en la Universidad del Valle de Atemajac para estudiar Arquitectura. Sin embargo, con 18 años su padre le sugiere acompañarle en la canción `Amor de los dos´ en el disco `México, voz y sentimiento´, lo que le hará cambiar por completo su decisión para dedicarse plenamente a la música y dejar atrás su miedo.
Es en 1992 cuando publica su primer álbum de estudio titulado `Alejandro Fernández´ bajo los sellos Sony Music y Columbia Records, dependiendo de la región, y se trataba de un conjunto de canciones muy cercanas a sus raíces y a la música tradicional mexicana en la que no dudó en emular a su padre para replicar la esencia que le había llevado al éxito. Desde entonces, Fernández no dejó de trabajar y fue así como llegaron un álbum tras otro en el que reafirmaba su pasión por la música mariachi con `Piel de niña´ (1993), `Que seas muy feliz´ (1995), `Muy dentro de mi corazón´ (1996) y, por supuesto, su recopilación de versiones de boleros titulada `Grandes Éxitos a la Manera de Alejandro Fernández´ (1994).
Los años 90 fueron una década de evolución y madurez musical para “El Potrillo” y, tras mantener una línea muy estable, se atrevió tanto con las baladas románticas como con boleros en un álbum que fue el punto de inflexión en su carrera: `Me estoy enamorando´ (1997). Fue este disco el que le consolidó como un artista que cada vez se desligaba más de la influencia de su padre y, sobre todo, de la etiqueta de “hijo de...”. Pero, como siempre se ha caracterizado por oscilar entre lo tradicional y lo romántico, en 1999 volvió a las rancheras que le llevaron a su debut con `Mi verdad´, disco que le valió un premio Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Ranchero en el 2000.
Esta capacidad de moverse entre géneros sin perder su esencia mexicana y su galardón en los Grammy Latinos fueron el detonante para catapultar una carrera que cada vez iba más en ascenso y empezaba a hacerse reconocida internacionalmente. Nunca llegó a abandonar el mundo audiovisual y, aunque ya no trabajó como actor, puso la sintonía de quince telenovelas acompañado de grandes voces del panorama internacional como Christina Aguilera, Beyoncé y Alejandro Sanz.
Mientras tanto, Julio Iglesias decidió colaborar con él para su disco `Noche de cuatro lunas´ en el 2000, concretamente en la canción `Dos corazones, dos historias´. Tras ello, el cantante español, amigo íntimo de sus padres, no dudó en alabar su capacidad de canto y en denominarlo como “una de las jóvenes grandes estrellas latinas”, tal y como recogió el periódico El País en su momento. El final del milenio también le trajo varias colaboraciones en inglés y español con artistas como Patricia Kaas, Plácido Domingo y la Sinfónica de Viena para grabar una serie de canciones navideñas que no fueron de gran éxito dentro de su carrera bajo el título de `Christmas In Vienna VI´.
Tras una nueva nominación en los Grammy Latino de 2005 en la categoría Mejor Álbum Vocal Pop Masculino con el disco `A corazón abierto´, Alejandro Fernández recibió una estrella en el paseo de la fama de Hollywood junto a la de su padre, un hecho que solo habían vivido Kirk y Michael Douglas. El cantante lo denominó como “un hermoso reconocimiento” en su visita a Los Ángeles y agradecía a todos aquellos que habían confiado en él, pero, sobre todo, a los medios de comunicación que le habían apoyado hasta el momento.
El artista había dejado de ser "El Potrillo” para convertirse en un auténtico referente de la cultura mexicana más allá de sus fronteras. El pop ya no se cantaba solo en inglés y México ahora estaba en el mapa musical internacional, algo que no es fácil cuando se trata de hacer frente a la hegemonía angloparlante en una época extremadamente comercial.
Uno de sus últimos trabajos ha confirmado esa transformación de “potrillo” a “rey” en un homenaje a la figura de su padre, Vicente Fernández. Fallecido en diciembre de 2021 justo cuando su hijo estaba finalizando la gira “Hecho en México", el cantante dejó huérfano a un público que veneraba su inconfundible estilo y su pasión por sus raíces. “Llevar el apellido Fernández es un orgullo, pero también un compromiso con mi pueblo, tal como él lo hizo hasta el último día”, declaraba Alejandro Fernández acerca del legado de su padre según recogió la Agencia EFE durante la rueda de prensa previa a sus últimos conciertos en 2021.
`De Rey a Rey´ es el álbum grabado completamente en vivo desde su concierto en la Plaza de Toros México en reconocimiento a la trayectoria de Vicente Fernández.
Con este proyecto, él mismo se autoproclama rey como una especie de herencia tras años de aprendizaje y compromiso con su trabajo que, sin su padre, no hubieran sido posibles.
En un momento en el que la música popular no se cantaba en español, y mucho menos con acento mexicano, Alejandro Fernández supo poner en primera plana las raíces de su país como continuación de un legado que su padre comenzó. La versatilidad, la oscilación entre géneros y la autenticidad que le mantiene firme en su cultura han conseguido construir a un artista inigualable para la música internacional.