¡Entre la fe y el fútbol! La nueva vida de Rubén Matamoros a dos años del accidente
A dos años de la tragedia que cambió su vida, Rubén Matamoros ha emprendido nuevos proyectos con una fe inquebrantable y un solidario don de servicio
- Actualizado: 23 de marzo de 2026 a las 14:15
Así es la nueva vida de Rubén Matamoros, exjugador de Motagua y Olimpia que hace dos años fue víctima de un fatal accidente cuando se conducía junto a su familia por la carretera CA-5.
El 30 de marzo de 2024 la vida de la familia Matamoros-Reyes cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando un imprudente conductor causó una fatal colisión a la altura del sector de Zambrano en la que perdieron la vida la pastora Yeny Reyes y su hijo de nueve años, Josué Matamoros.
Desde aquella fatídica fecha, el exjugador de Motagua y Olimpia ha pasado por momentos muy difíciles junto a sus hijos, pero en medio de la tempestad no ha bajado los brazos y ha logrado ponerse de pie para salir adelante con sus nuevos proyectos.
Tras retirarse del fútbol, Rubén aceptó el llamado de Dios para convertirse en pastor evangélico. El exjugador hondureño inició su camino predicando la palabra del Señor en Estados Unidos y actualmente radica en Comayagua, en donde ha dado vida al "Ministerio Restauración".
El nombre no es ninguna casualidad. La palabra "restauración" ahora forma parte importante de la vida de Rubén, quien junto a sus hijos ha tenido que lidiar con las secuelas de aquel fatal accidente.
"Una de las cosas que me pasó a mí es que el motor se metió dentro, aquí, o sea, no sé cómo pasó, pero se llevó casi la mitad del carro prácticamente. Quien tenía que morir era yo, no Yeny, mucho menos los niños. Dios me dio una nueva oportunidad, por eso no quiero desperdiciarla, por eso quiero que valga la pena", declaró Rubén Matamoros en entrevista con EL HERALDO.
A su vez, el hoy líder religioso reveló cómo fueron los primeros días después de la tragedia: "Pasé llorando de una manera inconsolable, o sea, no había momento donde no pasara llorando a un mar de preguntas en mi cabeza, aparte de las quebraduras físicas, de ver a mis dos hijos también quebrados, de ver a mi hijo Caleb con sus ojos, el golpe en el cerebro, fue muy fuerte. Tres días muy fuertes. Me di cuenta que estaba enojado con Dios y también me hizo entender algo, ¿cómo puedo yo enojarme con el creador? ¿Quién soy yo?".
En medio de todo el proceso de recuperación, Rubén Matamoros y sus hijos encontraron fortaleza en la fe, confiando en tener un propósito para ayudarles a los demás después de lo que vivieron el 30 de marzo de 2024.
Uno de los proyectos que iniciaron Rubén y sus hijos fue el del "Ministerio Restauración", el cual funciona en el patio de su casa y al que acuden decenas de fieles cada semana en búsqueda de un mensaje de esperanza.
A pesar de las lesiones físicas y emocionales, la fe de Rubén es inquebrantable. Cada semana, con una fuerza, convicción y entusiasmo dignos de admirar, transmite optimismo con su prédica al público.
El hecho de predicar la palabra del Señor le ha transmitido mucha paz al exjugador hondureño, quien reconoce que su corazón fue puesto a prueba hace algunas semanas tras encontrarse cara a cara con la persona que causó la tragedia que le arrebató a dos miembros de su familia durante una audiencia.
"Gracias a Dios le puedo decir algo. Hace como un mes atrás mi corazón fue probado porque estuve sentado a la par de él en una audiencia donde él se declaró culpable. Yo decía: "Señor, ¿tengo odio, qué siento?". No sentí nada, ni odio, ni rencor, ni tristeza, no sentí nada, era como una persona normal que estaba a la par mía".
"Me alegra cómo está mi corazón, porque sé que puedo pararme en un lugar y hablar de que sí se puede perdonar. Lo puedo decir con hechos y lo puedo decir con una realidad que estoy viviendo que sí se puede perdonar a las personas que nos hicieron daño".
Con estas reflexiones tras lo ocurrido, Rubén Matamoros se ha enfocado en servirle a Dios desde su ministerio convencido en que el Divino Creador tiene un propósito para él y su familia.
Pero además de su faceta como pastor evangélico, Rubén Matamoros no se olvida del fútbol, el cual le sirvió de escuela para aprender a levantarse de los golpes que da la vida.
Poco tiempo después de recibir el alta médica, Matamoros y sus hijos fundaron "Legacy Matamoros", una academia de fútbol que, como lo dice en su nombre, busca honrar el legado de Yeny y Josué.
Con la experiencia de haber estado en equipos como Motagua y Olimpia, más su sabiduría espiritual, Rubén Matamoros y sus hijos han sido una luz de esperanza para los jóvenes en Comayagua, llegando a conformar diferentes categorías a lo interno de la academia.
"Realmente que la academia me ayudó mucho incluso a hacer terapia porque renqueaba mucho después de la quebradura. Me ayudó y ahora ya puedo correr, ya me he puesto a jugar incluso. La academia me ayudó mucho, incluso a mis hijos, a hacer una terapia ocupacional como le llaman. Nos ha ayudado muchísimo, incluso es una entrada financiera para el sustento de la familia".
Ahora Rubén junto a Jheyly y Caleb son un tridente inseparable que día con día siguen el legado que dejaron Yeny y Josué para no rendirse y cumplir con el propósito que Dios tiene para ellos.