Exfutbolista es capturado por tráfico de drogas: Era el tercero más buscado por la DEA en el mundo
Durante el procedimiento, los agentes sorprendieron al exjugador en el lugar donde se refugiaba
- Actualizado: 14 de marzo de 2026 a las 09:09
La captura de Sebastián Marset puso fin a una larga persecución internacional que mantuvo en alerta a varias fuerzas de seguridad en Sudamérica, ya que el exfutbolista era buscado por presuntamente liderar una poderosa red de narcotráfico.
Según las autoridades, Marset fue localizado tras un trabajo de inteligencia que incluyó seguimiento de movimientos financieros, comunicaciones y la colaboración entre organismos policiales de distintos países.
La detención del exfutbolista se produjo luego de meses de rastreo, cuando los investigadores lograron ubicar el lugar donde se escondía y desplegaron un operativo para proceder con su captura.
Marset, quien años atrás había intentado abrirse camino en el fútbol uruguayo, fue encontrado gracias a un operativo coordinado que permitió identificar su ubicación exacta después de varios intentos fallidos.
Durante el procedimiento, los agentes sorprendieron al exjugador en el lugar donde se refugiaba, evitando que pudiera escapar nuevamente tras años prófugo de la justicia.
Las autoridades señalaron que la captura fue posible gracias a información clave obtenida en investigaciones paralelas sobre el tráfico internacional de drogas.
Horas después de la captura y posterior entrega a autoridades de Estados Unidos del narcotraficante Sebastián Marset, la Policía secuestró un vehículo de alta gama que se encontraba en el inmueble donde se ocultaba el prófugo.
El caso de Marset llamó la atención no solo por su papel dentro del crimen organizado, sino también por su pasado como futbolista antes de involucrarse en actividades ilícitas.
Algunos informes señalan que Marset utilizó en ciertos momentos su perfil de deportista para moverse con menor sospecha en distintos países.
Durante los años en que permaneció prófugo, su nombre volvió a aparecer en medios deportivos debido a su pasado como jugador en ligas menores.
En varias entrevistas y reportajes sobre su vida, se ha recordado que Marset entrenaba regularmente cuando intentaba abrirse camino en el fútbol uruguayo.
Cuando llegó al Deportivo Capiatá en 2021, pocos entendían cómo un jugador de 31 años, sin trayectoria profesional sólida, recibía la camiseta número 10.
El uruguayo cumplía así su sueño tardío de ser futbolista profesional, financiando al club y asegurándose un lugar en el once titular.
En el camerino era intocable: compañeros y entorno sabían que aportaba dinero extra y pagaba salarios, lo que hacía imposible relegarlo al banquillo.
Con el paso de los años, su nombre dejó de aparecer en contextos deportivos y empezó a relacionarse con investigaciones criminales en distintos países.
Tras su detención, los investigadores confirmaron que el exfutbolista llevaba tiempo moviéndose entre distintos países para evadir a la justicia.