Dani Alves: de estar preso por agresión sexual a ser predicador y apoyar a Bolsonaro
De cara a la segunda vuelta electoral en Brasil, el exfutbolista Dani Alves afirmó que el "Espíritu Santo" estaba soplando el nombre de Bolsonaro
- Actualizado: 07 de octubre de 2026 a las 14:16
El exfutbolista brasileño Dani Alves dio un giro de 180 grados en su vida. De haber estado en prisión por agresión sexual, ahora es predicador evangélico y ha reflejado su apoyo hacia el candidato presidencial Flávio Bolsonaro de cara a la segunda vuelta electoral en Brasil. Más detalles a continuación.
Daniel Alves da Silva fue uno de los laterales derechos más destacados en la última década, jugando nueve años con el FC Barcelona y teniendo un paso también por la Juventus y el París Saint-Germain (PSG).
A lo largo de su carrera, Alves conquistó un total de 43 títulos oficiales, convirtiéndose en el quinto futbolista más laureado en la historia. A nivel individual, resalta que formó parte del FIFPRO World XI en ocho años y en cuatro ediciones también entró en la lista del equipo del año de la UEFA.
El carioca terminó su etapa futbolística abruptamente en 2023 cuando jugaba con los Pumas UNAM de México. El club rescindió su contrato debido a que a finales de 2022 Alves fue denunciado por una joven, quien acusaba al futbolista de haberla agredido sexualmente en el baño de una discoteca en Barcelona.
El proceso judicial de Dani Alves duró un poco más de dos años. En este período de tiempo, 14 meses los pasó en la cárcel. Estuvo recluido desde el 20 de enero de 2023 hasta el 25 de marzo de 2024 tras pagar una fianza de un millón de euros.
El 22 de febrero de 2024, Alves fue declarado culpable y condenado a cuatro años y seis meses de prisión. No obstante, en marzo de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña concluyó que la valoración probatoria de esa sentencia tenía deficiencias y que no se había desvirtuado suficientemente la presunción de inocencia, por lo que el exjugador fue absuelto de la acusación de agresión sexual.
Tras más de dos años de litigio, Dani Alves decidió inclinarse por el cristianismo protestante (evangélico), cambiando su estilo y visión de vida.
Desde el año pasado, Alves se ha dedicado a estudiar más sobre la Biblia y ha sido invitado a predicaciones. Además, en su cuenta de Instagram publica con frecuencia los eventos religiosos a los que participa.
Una de las primeras apariciones públicas de Alves en esta nueva faceta fue en octubre de 2025 en la Iglesia Cristiana Elim de Girona. En el evento, compartió su testimonio y relató que hizo un pacto con Dios cuando estuvo encarcelado.
Alves ha participado en congregaciones que reúnen a miles de personas en Guatemala, España y Argentina, así como en eventos de su natal Brasil.
“En medio de las turbulencias, en medio de la tempestad, siempre hay un mensajero de Dios. Y ese mensajero, en el peor momento de mi vida, me recogió y me llegó para la Iglesia, para el camino. Y hoy estoy en el camino gracias a ellos”, es parte de las citas que ha dicho Alves en los eventos.
No obstante, en los últimos días ha estado bajo polémica al reflejar su apoyo al ultraderechista Flávio Bolsonaro (hijo del expresidente Jair Bolsonaro) para el balotaje que se realizará en Brasil el 25 de octubre.
El 5 de octubre, un día después de haberse celebrado la primera vuelta electoral, Alves publicó un video en Instagram afirmando: "Estos días el Espíritu Santo estaba soplando tu nombre, Bolsonaro, y tu número dos veces. Así que descansa tu corazón. Mantente humilde".
Alves explicó que su posicionamiento político se basa en "la política de la obediencia, de obedecer aquello que el Señor pone en nuestro corazón, pone en nuestra boca y en nuestra mente para poder declararlo a su pueblo".
"Cuando gobiernan los justos, el pueblo se regocija. Y cuando gobiernan los impíos, el pueblo gime. Y la pregunta del Señor para ti, nación brasileña, es: ¿Hasta cuándo seguirás gimiendo? ¿Hasta cuándo seguirás sintiendo el dolor del engaño, sintiendo el dolor de las promesas incumplidas?", manifestó.
Esto ha generado cuestionamientos en algunos ciudadanos al interpretar las palabras de Alves como una mezcla de religión y política, algo que no es muy bien visto en muchos sectores.