Tegucigalpa, Honduras.- En un ambiente de tensión y expectativa, el alcalde de Tegucigalpa, Jorge Aldana, fue recibido por gritos “Libre nunca más”, mientras aguardaba pacientemente la apertura las urnas en la Facultad de Medicina, centro de votación donde le correspondía ejercer el sufragio.
La escena, que reflejó polarización política en Honduras, se dio en medio de un proceso electoral sin precedentes, caracterizado por retrasos generalizados en la apertura de las urnas.
A pesar de los gritos en su contra, Aldana se mostró tranquilo y sereno, sin responder a las consignas lanzadas por algunos simpatizantes de partidos opositores. Su reacción contrastó con el ambiente caldeado en las afueras del centro de votación, donde los ánimos se crisparon debido a la tardanza en el inicio del proceso electoral.
El retraso en la distribución del material electoral generó indignación en la población y un caos visible en los alrededores de muchos centros de votación. Las imágenes de urnas varadas en las calles y maletas electorales transportadas en buses de servicio público evidenciaron la falta de organización.
En respuesta a las críticas y el colapso en el proceso, la presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López, aseguró, “vamos a investigar a los responsables de estos retrasos”, cuestionando a quienes estaban encargados de la logística electoral.
El alcalde capitalino, quien busca continuar en el cargo, es una figura que genera opiniones divididas. Mientras sus simpatizantes lo respaldan con firmeza, sus opositores aprovecharon cada espacio para manifestar su descontento. Los gritos de “¡Libre nunca más!”, reflejan el rechazo de ciertos sectores a su posible reelección y al partido que representa.
Las elecciones primarias en Honduras fueron marcadas por la controversia, el desorden y la confrontación política. En este escenario, Jorge Aldana se convirtió en uno de los protagonistas abucheado.