Durante más de dos décadas, policías señalados reiteradamente en informes internos de la Policía por presuntos vínculos con estructuras criminales lograron permanecer, ascender o incluso regresar a la institución. Esta investigación, tras analizar y contrastar informes filtrados de la Inspectoría General, revela un patrón de reincidencia delictiva de oficiales a pesar de las múltiples depuraciones. No se trata sólo de corrupción, sino también del costo elevado de investigar a policías: varios de los autores o testigos de esos informes fueron asesinados.
