Tercera edad, una etapa llena de desafíos para los hondureños

El 9% de la población hondureña tiene arriba de los 60 años. Solo aproximadamente el 8% de la población hondureña está cubierta por jubilaciones

Personas de la tercera edad en Honduras se enfrentan a desafíos durante su proceso de envejecimiento.

vie 24 de noviembre de 2023 a las 0:0

6:30 min. de lectura

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Entre el temor y nuevos desafíos, un promedio de 25 mil hondureños entra todos los años a la etapa de la tercera edad, según proyecciones del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

En el 2013 el país tenía una población 605,667 personas que sobrepasaba los 60 años, mientras que al 2023 la cantidad subió a 856,870.

Para el 2030 se espera que ascienda a 1,099,627 habitantes, a este entonces la cantidad de habitantes del país se espera que sea de 10.7 millones de personas.

En los países desarrollados la acumulación de conocimientos durante toda una vida juega a favor de estas personas y su productividad sigue siendo fundamental para esas sociedades, no obstante, en las naciones subdesarrolladas son marginadas, sobre todo aquellas que realizan un trabajo físico.

Por eso, lo que para unos en Honduras puede significar un periodo de vida feliz, para otros puede ser un tiempo de angustia. Los que a lo largo de su vida cotizaron a algún ente de previsión público o privado, con algunas excepciones, podrán tener un retiro laboral digno, pero la mayoría apenas tendrá acceso al menos a raquíticos recursos financieros y a un débil sistema sanitario.

Tomasa Herrera, una jubilada del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), relató que la tercera edad es un periodo de muchos desafíos, pues no solo se tiene que enfrentar al retiro laboral con una jubilación mensual que puede estar entre los 4,000 y 7,000 lempiras- o sea entre los 162 y 284 dólares al cambio actual-, sino también a una estigmatización de que ya no tienen capacidad productiva, cuando eso es totalmente falso.

“A mi edad sigo trabajando, porque no nos acostumbramos a vivir sentados sin hacer nada. Con mi esposo pusimos una pulpería y todos los días nos levantamos muy temprano y nos acostamos muy tarde atendiendo a la gente. Como pareja no dependemos de nadie, nos sostenemos solos”, aseguró mientras reclamaba unos medicamentos en la farmacia del Seguro Social.

En el otro extremo, los que no previnieron su situación será más difícil, en un país donde los índices de pobreza alcanzan el 76 por ciento y la pobreza extrema un 52 por ciento. Los únicos beneficios que podrían gozar son los que establece una Ley de Protección y Atención al Adulto Mayor y Jubilados, pero muy poco de sus artículos se cumplen.

De acuerdo con una valoración de la Fiscalía de Protección al Consumidor y de la Tercera Edad, en este país “el envejecimiento es tratado de una manera excluida, debido a que no existe un sistema de educación que busca crear una imagen positiva de la vejez; el reconocimiento de los valores; y la experiencia de vida de aquellos que han alcanzado edad avanzada”.

Además de que solo el 8 por ciento de la población hondureña está cubierta por una jubilación.

$!Los adultos mayores tienen que enfrentarse a las enfermedades causadas por su ritmo de vida.

Proceso de envejecimiento

Para el psiquiatra Arón Rodríguez, se asume socialmente que las personas de la tercera edad ya no son tan productivas y eso no es cierto. En otros países, altamente desarrollados, como Japón, se les toma muy en cuenta porque tienen experiencias y capacidades laborales de gran utilidad en el mercado productivo, contrario a Honduras donde se le hace a un lado y se opta por una mano de obra joven, aunque eso no sea garantía de calidad.

“Esta es una etapa de vida que no garantiza el hecho de que la persona sea improductiva, por lo contrario más bien es de productividad y quizás tienen un poco más de oportunidad porque ya no tienen responsabilidades, ya su familia, hijos están fuera de su responsabilidad y son más independientes para tener la facilidad de trabajar y hacer una vida tranquila”.

Es normal que en la medida avance hacia los 60 años, el ser humano comienza normalmente a evaluar el cumplimiento de objetivos personales como el de su propia autoformación, el gozar de una familia, haber educado a sus hijos, tener una vivienda digna y contar con alternativas para continuar el proceso de la vida, entre otros, sostuvo el psiquiatra.

De acuerdo con Rodríguez, al entrar a ese periodo de evaluación de logros, vienen determinadas respuestas emocionales y empieza entonces el caso de la frustración, la ansiedad. Como no hubo una planificación entonces se cuestionan, asimismo, y presionado por otras circunstancias como el aún tener hijos en una minoría de edad y las limitaciones económicas entonces entra en angustia.

Además, tienen que enfrentar las enfermedades por el ritmo de vida que llevaron, las limitaciones financieras e incluso la soledad y hasta el abandono luego que sus hijos ya hacen sus propias vidas; esto genera en algunas ocasiones que haya ciertas personas mayores que se encierren y no quieran saber nada del mundo, analizó el psiquiatra.

Por eso, según Rodríguez, el Estado está en la obligación de ofrecerles una mejor calidad de vida, de prestarle mucha atención a la salud mental, lo que evitará que haya personas de este grupo etario que entren en crisis y quienes afronten tal situación puedan superarla.

Este psiquiatra demanda del Estado políticas enmarcadas en garantizar la atención y la salud tanto física como mental de las personas de la tercera edad, contemplando también programas de protección más rigurosos. “En un sistema como el nuestro entrar o vivir la etapa de la tercera edad es súper ganancia ya que estamos expuestos a muchas cosas”, añadió.

Estadísticas

Los datos del INE revelan que las mujeres son las que más viven. En 2013 Honduras tenía 8.3 millones de habitantes, y su población entre los 60 y 95 años y más era de unas 605,000 personas, de ellas 318,000 eran mujeres y 287,000 hombres.

Esta misma tendencia se mantiene el 2023 cuando el país alcanza los 9.7 millones de habitantes, de ellos unos 856,000- o sea el 9% de la población- son de la tercera edad; 466,000 son mujeres y 390,000 son varones. Las proyecciones del INE establecen que el 2030 el país contará con 10.7 millones habitantes, de los 1.09 millones serán de la tercera edad,

Prevalecerán las mujeres, que ascenderán a 611,000 y los hombres a 488,000.

De acuerdo con Daniel Durón, secretario de la Central General de Trabajadores (CGT) en la medida que la población crece, las personas que llegan a la tercera edad también va en aumento, pero al carecer de una obligatoriedad de cotización a un ente previsor, no hay un aseguramiento de su futuro.

En Europa la mayor aspiración de un trabajador es jubilarse porque obviamente tiene condiciones diferentes, y la cotización para su retiro laboral, son mucha más alta; en Honduras sucede lo contrario, el trabajador entra en un gran temor por el simple hecho de que no hay un sistema de jubilación que garantice una vida más digna.

Aquí hay un gran problema, los trabajadores que están laborando al llegar a la edad de jubilación, 60 años, no solicitan este beneficio al Seguro Social, porque el salario sustituto que tienen son realmente miserables, entonces hay una resistencia a entrar en ese período de retiro porque el ingreso que van a tener es terrible.

Ahora si se mira a esa población que nunca ha tenido el acceso a un sistema de previsión. En este país ocho de cada 10 hondureños laboran en el sector informal de la economía. “Eso quiere decir que hay ocho compatriotas que no tienen seguridad social, que no tienen acceso a servicios elementales como la salud y garantías para que vivan su vida final en condiciones más dignas y humanas. A ellos les espera una vida de miseria, de pobreza”.

Lo mismo le sucede a la gente que vive y labora en el campo, a ella les espera una etapa sumamente difícil. No tienen beneficios y no digamos las mujeres de la tercera edad del sector agrícola, la campesina. De por si los campesinos casi nunca han tenido acceso a la salud, a la educación, a un salario sustituto para poder sobrevivir al llegar a su vejez.

“A diferencia de algún sector público, que obviamente tiene cotizaciones mucho más altas se jubilan obviamente en otras condiciones. Pero aquí tenemos un problema integral. La mayoría de los trabajadores, básicamente el sector privado, incluyendo gran parte del público, los salarios sustitutos no son atractivos para terminar su vida particular”, criticó Durón.

Deploró la medida de estar subiendo la edad de jubilación porque también se vuelve una negación para la incorporación de mano de obra joven. “En el caso del Seguro Social, la relación activos pasivos todavía es fuerte, hay todavía muchos más trabajadores activos, pero va a llegar un momento que eso se va a equilibrar y podemos entrar en una crisis actuarial”, afirmó.

Durón exigió una revisión de la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor y Jubilados para evaluar si realmente los beneficios que establece se están ejecutando, beneficiando a la gran cantidad de compatriotas que hay en ese segmento.

La Fiscalía de Protección al Consumidor y de la Tercera Edad que los principales problemas de la población adulta mayor son un marco legal e institucional sólido que funcione como red de protección para los adultos mayores, la subvaloración cultural de la vejez, que conlleva a su deterioro físico y mental, y el abandono de ellos(as) en la vida familiar; la ausencia de programas y proyectos de apoyo y de ocupación de tiempo libre y la baja cobertura de seguridad social y ausencia de alternativas de atención integral.

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