Sucesos

En frazadas hallan cuerpos de policía y su hermano

Los fallecidos eran dueños de un taller de reparación de motos ubicado en la colonia San Isidro, de donde desaparecieron.

24.11.2012

Envueltos en sábanas fueron encontrados los cadáveres de un agente de la Policía Preventiva y su hermano la noche del jueves en el anillo periférico, cerca de la colonia Arturo Quezada.

Alrededor de las 8:00 de la noche la Policía fue notificada de que en el sector, cerca de la bloquera San Andrés, calle que conduce a La Quezada, yacían dos cadáveres, por lo que varios agentes se desplazaron al lugar.

Minutos más tarde se presentaron el perito forense y el fiscal de turno del Ministerio Público para realizar el reconocimiento legal en conjunto con equipos de la Dirección Nacional de Investigación Criminal y Policía Preventiva.

Los dos cadáveres estaban cubiertos con frazadas de color rojo y se presume que los infortunados murieron a causa de asfixia por sofocación, lo que se determinará a través de la autopsia.

Los cadáveres fueron ingresados a la morgue capitalina en calidad de desconocidos, porque las autoridades no les encontraron documentos personales al realizar el reconocimiento legal.

Policía y su hermano

Dolientes se presentaron en horas de la mañana a la morgue de Medicina Forense donde identificaron a las víctimas con los nombres de Henry Leonel Rodas Padilla, de 28 años, un agente de la Policía asignado a la Unidad de Análisis.

El segundo respondía al nombre de Kevin Daniel Rodas Padilla, de 22 años, hermano del policía, los dos de oficio mecánico, originarios de Lepaterique, Francisco Morazán, residentes en la conflictiva colonia San Isidro, al sur de San José de El Pedregal.

Un familiar de los fallecidos relató que ellos eran dueños del taller de reparación de motocicletas El Turbo, ubicado en la misma colonia, donde permanecieron durante todo el día trabajando.

A las 5:00 de la tarde salieron, supuestamente, a probar unas motos y desde esa hora no volvieron a saber nada sobre su paradero, los llamaron a sus teléfonos celulares, pero los mismos estaban apagados.

Horas más tarde aparecieron muertos en el sector antes indicado, por lo que la Policía presume que fueron raptados y asesinados por malhechores que hasta ayer no habían sido identificados por la Policía.

“Pasamos toda la noche esperándolos y ellos no aparecieron, hasta la vez no sabemos nada del porqué los mataron”, expresó un familiar.

Un equipo de la Sección de Homicidios de la DNIC inició las investigaciones de rigor con el fin de identificar a los asesinos y establecer los móviles del doble crimen.

Los dolientes aseguraron que las víctimas no tenían problemas con nadie ni se involucraban en cosas malas, sino que pasaban trabajando en su taller de mecánica.

“Le han dado un golpe a mi corazón, pero Dios sabe todo, yo no puedo decir quién ni quiénes los mataron, pero Dios todo lo sabe y dejo en sus manos este dolor de mi alma”, expresó la progenitora de los fallecidos sin poder contener el llanto.

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