Es un paraje natural, aislado y recóndito ubicado en el centro de un doble volcán.
En su interior residen unas 200 personas, situación que convierte a la isla en uno de los poblados más pequeños de Japón.
Su nombre es Aogashima y pertenece al parque Fuji-Hakone-Izu.
Se encuentra ubicada a 300 kilómetros al sur de Tokio.
En la actualidad se han puesto en marcha nuevas líneas de barcos y helicópteros hasta la isla, por lo que empieza a revelarse como un lugar idílico para hacer turismo.
Se formó gracias a la superposición de restos de, al menos, cuatro volcanes submarinos. Los escarpados acantilados que podemos observar en torno a la isla son muestra de los sucesivos depósitos volcánicos. La última erupción acaeció en 1785.
Su principal atractivo es su anomalía geológica: ese volcán doble ya descrito. Estos son utilizados de forma estratégica por la población: dado que el volcán principal dispone en uno de sus laterales de respiraderos de vapor muy caliente es utilizado para alimentar la sauna pública.
Pero ahí no se acaba el ingenio de sus habitantes, porque los ventiladores de vapor también se utilizan para cocinar los alimentos.