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'La danza es la expresión viva del pueblo, pueblo

Nubia osorto, figura e investigadora de la danza folclórica nacional.

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09.08.2013

Está impregnada de timidez, pero cuando se trata de bailoteo, de moverse al ritmo de “El sueñito”, “La tusa” o “El tropezón”, Nubia Osorto se desinhibe y comienza un zapateo sincronizado lleno de cultura.

Lleva un cuarto de siglo dentro del Cuadro de Danza Folclórica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), tiempo durante el cual, ademas de bailar, se ha dedicado a investigar los secretos del ritmo nacional.

Como reconocimiento a su aporte cultural, el VIII Festival Nacional de Danza Folklórica de la UNAH llevará su nombre, algo que en el inicio no le pareció porque “no me gusta figurar”.

Osorto divide su tiempo entre la danza, su familia y el periodismo, actividades cuyas interioridades comparte con EL HERALDO, la casa editora donde labora.

¿Cuál es el secreto para permanecer 25 años en el baile de la danza folclórica?

La pasión, el amor de poder hacer algo diferente y que lleve ese contenido de aprender sobre el país, sobre las tradiciones y las costumbres de Honduras y la danza folclórica tiene todas estas características.

¿Qué es lo que tiene la danza?

Es expresión viva del pueblo pueblo; del pasado, de la historia del país.

¿Siempre quiso ser bailarina de danza?

Desde que vivía en el pueblo, en San José, Choluteca. Ahí habían maestros que nos enseñaban a bailar danza. Recuerdo “El suenito”, es bonito por la jocosidad que tiene, de poder expresar lo que (sienten) los campesinos cuando ya están cansados y que los domina el sueño.

¿En la UNAH, cómo se inició en el cuadro de danza?

Cuando ingresé a la universidad tenía que llevar una clase opcional y opté por la parte artística y encontré que ahí había una clase de danza folclórica y la matriculé, la brindaba el licenciado Armando Ferrari, que fue fundador del Cuadro de Danza en 1981 y a los que tenían más destreza los llamaban a un casting y yo fui una de esas personas que pasó esa audición y así ingresé.

¿Hay secretos de la danza que se ignoran?

Sí, pero se dan por esa fusión cultural en cuanto a cómo se mezcló la cultura española con la indígena.

Por ejemplo, los collares que usaban los campesinos son una imitación de la joyería que lucían los españoles, porque no podían adquirir las joyas y utilizaban “lágrimas de San Pedro” u otro tipo de semillas.

¿Cómo se sostiene el Cuadro de Danza?

Años atrás con actividades que nosotros realizábamos como rifas o ventas de comida.

En la actualidad no tenemos presupuesto, pero sí tenemos más apoyo de la UNAH.

¿Cobran por presentación?

No, el cuadro nunca ha cobrado por presentación, pero las personas que nos invitan nos facilitan el transporte y algún vaso de agua.

¿Ha estado a punto de desaparecer el cuadro de danza?

Sí, varias veces, porque no teníamos un local para practicar la danza. Desde un principios practicábamos en el Departamento de Artes que quedaba en la Calle Real de Comayagüela, y luego en escuelas ensayamos varios años, como en la escuela Estados Unidos.

¿Practicaban en la calle?

No, en la calle no, en estacionamientos de hoteles o de otros lugares porque no había dónde.

¿Pero si la UNAH es tan amplia, por qué encontraban un lugar ahí?

La mayor parte de los integrantes hemos trabajado o han estado en sus clases y la universidad pasaba cerrada.

Practicamos varios años en el Instituto Central Vicente Cáceres, porque el fundador del cuadro ahí daba clases y nos consiguió un espacio para poder ensayar.

Como siempre, a todas las generaciones que han pasado por el cuadro de danza nos ha llamado la atención y nos apasiona lo que hacemos, nunca hemos permitido que el cuadro desaparezca porque tenemos una frase que la tomamos como nuestra y es nuestro grito de historia: “¡Por siempre y para siempre arte!”.

Arte por el Departamento de Arte y así nos conocen a nivel nacional e internacional como el cuadro de Arte de la UNAH.

La última administración ha sido la que más apoyo nos ha brindado con implementos, ya sea trajes, un espacio físico que nunca habíamos tenido, porque a veces hasta en las casas de los integrantes nos reuníamos y en las casa teníamos los trajes.

¿Cuántas danzas puede bailar?

De aproximadamente 180 danzas que hay... no sé, varias. Ahora se ha dado un boom de recopilar danzas que ingresan al folclor nacional, entonces eso lo obliga a uno a actualizarse.

No es de “hacer danzas nuevas”, es de hacer un trabajo de investigación y de presentarla a la oficina de Folclor Nacional para que sea aprobada y que todos los cuadros de danzas la puedan bailar.

¿Ha hecho alguna investigación de una danza o descubierto alguna danza?

Sí, tuve la oportunidad de investigar una danza que incluso fue presentada en una feria científica de la UNAH, fue “Las bodas de Guajiquiro”, con el licenciado Armando Ferrari, y otros integrantes del cuadro de Danza.

¿Cómo la descubrieron?

Es que las danzas son informadas, de un pueblo le dice alguien que su abuelo bailaba de esta forma, entonces uno hace el proceso de investigación científico, a mí me tocó investigar el vestuario de “Las bodas de Guajiquiro”, que es la primera danza teatro que el cuadro realizó y esa danza era de principios de siglo.

Lo mejor de esta danza es que todavía se practica en ese municipio de La Paz.

¿Ha ido a bailar con el cuadro de danza fuera del país?

Sí, en 2008 tuve la oportunidad de ir a un festival a Brasil donde nos presentamos y siempre la danza folclórica de Honduras tiene esa particularidad que a todo mundo le encanta y eso es lo que nos enorgullece a los que bailamos porque la gente siempre pide más.

En Brasil para mí fue una experiencia inolvidable porque nos presentamos en un teatro y al final de la presentación el público se levantó y en portugués nos decían ¡Viva Honduras! y que querían más danza.

¿Sus hijos han crecido en el mundo de la danza?

Sí, solo me he separado de la danza cuando he estado embarazada y en el periodo de maternidad.

¿A sus hijos les gusta la danza?

Les gusta, pero no lo practican, conocen de las danzas porque desde pequeños los he llevado a las prácticas.

¿En el sur usted hacía piñatas?

Sí, aprendí a hacer piñatas y coronas de flores.

Como todos los que hemos nacido en pueblos y aldeas y que necesitamos salir adelante, mis hermanas mayores -somos cuatro hermanas- tenían que salir del pueblo porque tenían que estudiar, entonces mi mamá se tuvo que venir con todos nosotros a la capital para que mis hermanas pudieran estudiar, entonces yo venía a la escuela e ingresamos con mi hermana a la escuela Estados Unidos, en Tegucigalpa.

Mi papá se vino con nosotros y nunca se desligó de nosotras. Él murió cuando yo era adolescente.

¿Qué la motivó a estudiar periodismo?

Porque desde pequeña me gustó, cuando nos levantábamos en la mañana mi papá siempre estaba con el radio y cuando regresaba del trabajo escuchaba noticias y en la noche nos acostábamos escuchando radio. Me matriculé en 1988 y me gradué en 1992.

¿Dónde ha trabajado como periodista?

Estuve en la Secretaría de Salud, pero no hacía mucho periodismo, solo relaciones públicas y la parte de educación en salud.

En EL HERALDO comencé en 1999, pero antes había trabajado en las Fuerzas Armadas, un año, pero no me gustó, hacía un programa de radio, pero era tedioso.

¿El festival de la UNAH llevará su nombre?

Sí, es este sábado 10 de agosto, es un festival en el que se invitan grupos de danza folclórica de todo el país, porque es a nivel nacional.

Me sorprendió que le pusieran mi nombre porque no sabía que habían tomado esa decisión todos lo integrantes y les reclamé porque no me gustan esas cosas, porque no me ha gustado sobresalir y ellos me dijeron que era un reconocimiento por los años de dedicación y esfuerzo con el grupo.