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Tiempo para lidiar y lidiar en el tiempo

¿Cómo están los corazones después de tanta tristeza que el huracán Eta ha dejado muerte y destrucción? Hay mucha tristeza, pero también mucha solidaridad y esos son los sentimientos buenos de los hondureños. Hemos acumulado tanta calamidad; desastres naturales, sanitarios, ambientales, problemas sociales, crisis políticas y dificultades económicas que la mayoría de personas viven desde hace más de 30 años, y que quienes resguardan su fe aducen casi proféticamente que mucho esto son castigos o llamados divinos. Dios tiene sus formas de hablarle a un pueblo malvado que no quiere escuchar su palabra y se deja llevar por su corazón endurecido, ese pueblo quedará como el cinturón que ya no vale nada, ese hermoso cinturón de lino que el hombre podía ceñirse en su cintura y que no vale nada después de haberlo escondido bajo una grieta en el torrente, estará podrido. Jeremías 13. Tiempo para lidiar, son problemas que produce corazones duros o sensibles, mentes tontas o abiertas, “aguantadores” e innovadores. Todo se traduce a familia y pueblo productivo o incompetente para lograr soluciones de bien común. Pero lidiar en el tiempo, como si fuera lidiar con problemas enseña a enfrentar males, navegar en adversidad y en calma, cuan rendidor se puede ser laboralmente, cuan afín a la familia y que tan buen ciudadano. Tiempo para lidiar y lidiar en el tiempo, para muchos al final lo manifiestan en depresión, estrés y ansiedad, hay quienes pierden el tiempo y otros que quieren más tiempo, en una constante relativa que sólo causa daños a la salud. Y hasta una persona muy enferma puede lidiar con el tiempo y vive aún meses o años, mucho más de lo que parecía posible. Y otra persona en la misma situación puede morir rápidamente. Lidiamos en el tiempo con resentimientos y rencores y la cura puede ser dar tiempo para lidiar en no confundir lo que nos pasó con el cuento que nosotros mismos nos contamos de lo que pasó. El colapso entre lo que nos pasó y el cuento que contamos de lo que pasó “se produce tan rápidamente que es difícil separar las dos cosas, y pensamos que es lo mismo. A través del tiempo, el cuento que nos contamos se convierte en lo que es, la realidad que conocemos. Esto limita lo que es posible en nuestras vidas, robándonos mucha de nuestra alegría y efectividad”