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Repercusiones de la Gran Depresión en Honduras

Al no reactivarse la economía, nos podríamos enfrentar a una recesión económica más severa y prolongada” (Juan Carlos Sikaffy, La Prensa, 27 mayo 2020, p. 9). Es harto difícil vaticinar cuánto tiempo durará la actual contracción y su impacto en lo social y productivo. Prevalece la incertidumbre: este año se cerrará con un decrecimiento de hasta 3.9%, sin embargo, si la actividad económica continúa sin funcionar por más tiempo, el efecto negativo puede prolongarse hasta 2021 y el desempleo sería insostenible. La Secretaría de Trabajo informa que casi 120,000 trabajadores están suspendidos, las remesas registran, al 21 de mayo, caída del 7.7% respecto al año previo (La Prensa, 27 mayo 2020, p. 9).

Honduras experimentó graves consecuencias resultado del colapso de la economía estadounidense a partir de 1929. Aquí reseño algunas que ofrecen perspectiva histórica.

El talón de Aquiles de nuestra economía radicaba en depender en demasía de un monoproducto: bananos, y un monomercado: Estados Unidos. Las multinacionales fruteras controlaban ya todos los aspectos de la industria: cultivo, embarque, mercadeo. Su expansión habíase consolidado con las concesiones territoriales otorgadas por distintos gobiernos a partir de inicios del XX y por exenciones tributarias estatales que beneficiaban también a las empresas mineras extranjeras. Las fruteras no cumplían las obligaciones contractuales a que estaban obligadas: construcción de ramales ferroviarios hacia el interior del país. Para inicios de 1931, al descender las exportaciones, miles de trabajadores fueron despedidos por parte de la United Fruit y la Standard. Los que conservaron sus empleos vieron reducidos sus salarios. El avance de la Sigatoka obligó al cierre de la filial Truxillo Railroad y el levantamiento de la línea ferroviaria, dejando incomunicada esa región. Para 1929 exportaban 26.9 millones de racimos, haciendo de Honduras el primer productor mundial, decreciendo cada año posterior, para 1936 solamente 12.2 millones de racimos. Las importaciones descendieron aún más rápidamente que el valor de las exportaciones, afectando al consumo y a los ingresos fiscales, que dependían del monopolio en la venta de aguardiente, la renta aduanera, la que descendió del 36% en 1929-30 al 11% para 1934-35. Para abril de 1931, el fisco percibía 40% menos de lo recaudado el mismo mes en 1930 por impuestos aduaneros. Recuérdese que no existían impuestos directos que gravaran la renta y la propiedad. El gobierno incurría en mayores rezagos en el pago de sueldos a los empleados públicos. Muchas escuelas cerraron al negarse los maestros a continuar laborando sin remuneración. Telegrafistas y trabajadores de la Imprenta Nacional decretaron paros parciales. En la costa norte, donde se concentraba la mayor concentración de obreros, ocurrieron huelgas entre los asalariados de la United en 1932 (Tela, Puerto Castilla), sumándose los proletarios laborando en la Standard Fruit (La Ceiba). El deterioro socioeconómico contribuyó a la derrota del Partido Liberal en las elecciones de 1932 y el triunfo del Nacionalismo con su candidato Tiburcio Carías.