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Funcionario, banquero, inversionista, político...

Cuando un compatriota ha tenido una trayectoria vital, distinguida, honorable, con proyección hacia la comunidad, merece el reconocimiento y valoración positiva por parte de sus compatriotas, más allá de diferencias político ideológicas, tal es el caso con el deceso de Jorge Bueso Arias (1919-2023). Como lo expresan diversas personas al brindar su opinión respecto a este sobresaliente hondureño, nacido en Santa Rosa Copán, de una familia empresarial, cuya fortuna se originó en el comercio del tabaco.

Veamos sus distintas facetas. Director del Consejo Nacional de Economía, ente estatal encargado del estudio y planificación de las inversiones públicas, antecesor de Consuplane. Fue su fundador en 1955 conjuntando un equipo de jóvenes profesionales que al igual que él lograron estudiar en universidades extranjeras, por cuenta propia o becados por la administración Gálvez. “Después de 1959, Bueso Arias se convirtió en la figura clave del gabinete de Villeda Morales que apoyaba el empuje tecnocrático para involucrar a la economía hondureña en el proceso de integración económica centroamericana...”. Fundó el Banco de Occidente para ofrecer servicios financieros inicialmente regionales y pronto nacionales. Perteneció a una brillante generación de banqueros hondureños: Federico A. Smith, Roberto Ramírez, Arturo H. Medrano, Guillermo Bueso, entre otros. Su participación política se inició en 1956: cuando las Fuerzas Armadas decidieron derrocar al jefe de Estado y encomendaron a “tres civiles la tarea de anunciarle a Lozano Díaz su dimisión: Gabriel A. Mejía, Roberto Ramírez y Jorge Bueso Arias. Mejía, Ramirez y Bueso Arias no solo eran parte del mundo social de las élites tegucigalpenses, sino que eran los líderes que se habían hecho cargo de la evaluación y construcción de una política macroeconómica en Honduras después de 1949... El golpe militar de 1956 representó más que la ascensión de la Fuerza Aérea Hondureña al poder, la consolidación de la influencia de una élite tecnócrata en la formulación de la política económica dentro del Estado hondureño.” Consúltese su artículo “Lo que viví durante, e inmediatamente después del golpe del 21 de octubre de 1956”. Tiempo, 21 octubre 1991. Cuando en 1971, el Partido Liberal lo postuló como su candidato a la presidencia, “no fue apoyado por los seguidores de Modesto Rodas Alvarado porque lo identificaban tanto a él, como a uno de sus candidatos a la vicepresidencia, Rodolfo Pastor Zelaya, con la izquierda democrática.” El coordinador de su campaña y presidente de la Convención de su partido fue Carlos Roberto Reina. (Los entrecomillados han sido tomados de Euraque, Dario. El capitalismo de San Pedro Sula y la historia política hondureña, 1870-1972). Las elecciones del 28 de marzo de 1971 arrojaron el siguiente resultado: Partido Nacional 299,807 votos (49%), Partido Liberal 269,989 votos (44%), triunfando el candidato Ramón E. Cruz. Max Velázquez Díaz sostuvo: “Puedo testificar que las elecciones no fueron absolutamente limpias y libres como lo decía la letra del pacto. Hubo imposición electoral en algunos lugares del país... de todo lo cual fue informado el general López Arellano e instado por el candidato liberal Bueso Arias para remediar tan anómala situación”. (Citado en Argueta, Mario R. Oswaldo López Arellano, dos golpes y una guerra, p. 251). La socióloga Julieta Castellanos sostiene: “Fue una pérdida que don Jorge Bueso no ganara las elecciones del año 1971 y que no continuara en una carrera política porque si él hubiese gobernado el país, sin duda hubiese sido con otros criterios, con el criterio de integridad, compromiso, honradez...” (EL HERALDO, 19 septiembre, p. 6.).