Cartas al editor

Voces que claman justicia

Es preciso abordar problemas de justicia y del derecho que son de máxima relevancia social, con un sentido además de la oportunidad histórica del que -por los configuradores de nuestro actual modo de pensar- la bibliografía de Honduras del momento está llena de títulos sobre decadencias.

Momentos decisivos, regeneraciones vitales, revoluciones pendientes, hay voces que claman por el respeto y la justicia y por el derecho en este atroz desierto intelectual. Es cierto que existe un verdadero atraso reflexivo en la valoración de lo que aquí hay como modo de convivencia.

Las confrontaciones cruentas que se han registrado en nuestro territorio han sabido vencer a la misma racionalidad.

“Platón pensaba que su propia época era de profunda depravación y la totalidad del período histórico anterior estaba gobernada por una inherente tendencia a la decadencia muy especial la comunidad política, es la descomposición y consiguiente corrupción”.

Desde este planteamiento de un profundo pesimismo, nada bueno cabe esperar
del mañana.

Estamos en un Estado caracterizado, en efecto, por la lucha de clases, por la violencia revolucionaria que a veces viene propiciada por la desunión de las clases dirigentes.

La justicia es aquello que por lo que el individuo se ajusta en la totalidad social, por lo que es útil a la comunidad.

Aquí surge una interrogante: ¿qué es mejor para todo un Estado? Un gobierno justo.

Hay que recordar que el gobierno es la instancia moral en la comprensión de una idea eterna de Estado que tiene responsabilidad, es la llamada a ajustar las partes en todo y que el gobernante se asimila a la cabeza porque es la razón, la instancia moral.

Es urgente instalar el gobierno este se representa en la autonomía de una jurisdicción que se rige a sí misma, y en que ningún poder externo tiene autoridad sobre esta. Constituye una forma de soberanía.