Hace aproximadamente siete años, el 2015, integrada por gente del Gobierno y periodistas hondureños realizaron un viaje a Europa.
Radio y Televisión Española entrevistó al jefe de la misión y una de las preguntas que se le hizo, fue: “¿Piensa reelegirse, señor presidente?”. El entrevistado respondió con una sonrisa.
La Comisión tuvo acceso al presidente de la Comunidad Económica Europea para tratar los propósitos de la visita. Después, el presidente de la CEU dio declaraciones al mismo medio, afirmando que ayudarían a Honduras con fondos millonarios para alimentar a las familias pobres de Honduras.
A su regreso al país, los medios entrevistaron únicamente al jefe de la misión, siendo breve en sus respuestas: “¡Sí, nos van ayudar!”. Del resto, nadie informó, ni los periodistas.
Fue un viaje con sabor a integración. ¿Y los alimentos para las familias pobres de Honduras: Lempira, La Paz, Intibucá, Gracias a Dios y barrios marginales…?
Recientemente, otra numerosa misión viajó a Israel, en ella, fue el titular del Ejecutivo, algunos pastores y personajes del gobierno.
¿Qué categoría tenía el viaje hasta Oriente Medio? Recordemos que Israel es el pueblo escogido por Dios; si ese fue el propósito del viaje, podíamos pensar que el mismo fue una romería, para visitar los centros históricos, de la Pasión del Señor Jesucristo, orar en esos lugares, arrepentirse de sus pecados e iniciar una nueva vida, realizando actos de contrición (remordimiento, dolor, penitencia, pesar, arrepentimiento total para santificarse).
La visita al lugar santo fue una oportunidad para escuchar las enseñanzas de la Torá y del Pentateuco y darse cuenta que el judaísmo denomina al actual cristianismo como una mezcla de cristianismo con paganismo.
Ahora bien: si el viaje a Jerusalén fue de civismo, por inaugurar la Embajada de Honduras en Israel, fue una muestra para las relaciones recíprocas de amistad, diplomáticas, culturales, comerciales y de preparar el camino para futuros destinos.