La sentencia de “Tony” Hernández agudiza la crisis política que vive nuestro país. Pero la pregunta obligada y necesaria es y ¿qué sigue ahora?, ¿cuáles serán los pasos que se deben dar para salir de crisis?
En Honduras es realmente fácil estar en la oposición, los gobiernos son tan pero tan malos que es relativamente fácil encontrar su punto débil y pararse frente a las cámaras y hablar de lo mal que hace las cosas el gobierno de turno. Otra pregunta necesaria es ¿qué piensa hacer la oposición para solucionar la crisis?, ¿tiene la oposición algún plan o alguna estrategia o su única fórmula mágica para salir de la crisis es incendiar el país, sembrar el caos en calles y avenidas de las principales ciudades, quemar llantas y bloquear los bulevares?
La inestabilidad política que vive nuestro país es uno de los combustibles que contribuye a nuestra crisis económica.
Nuestro panorama a futuro es incierto, aquí es donde necesitamos líderes verdaderos, que estén dispuesto a poner los intereses de la patria por encima de sus propios intereses, este es el momento idóneo para saber quiénes son esos líderes que puedan guiar el país en este momento de combustión, quiénes son los líderes que puedan guiar a Honduras hacia la calma y la paz, dónde están esos estadistas que puedan guiar nuestro país por una senda de desarrollo y progreso, dónde están esos líderes valientes honestos y dispuestos a dar su propia vida por su país.
Creo que no están, creo que la clase política que nos gobierna y que nos ha gobernado no cabe en la anterior descripción. Creo que los políticos hondureños están devaluados. Nuestra clase política no tiene credibilidad.
Es el momento de que surjan nuevos líderes que no estén comprometidos con nadie y que puedan poner los intereses de la patria en primer lugar. Yo creo desde lo más profundo de mi alma que los hondureños, si nos unimos y caminamos todos juntos en la misma dirección y poniendo como prioridad trabajar duro para desarrollar nuestro país con la ayuda de Dios y con nuestro esfuerzo podremos lograrlo, claro que no va ser fácil, va a costar.