Opinión

Amenazas contra la libertad de expresión

“Los 14 periodistas asesinados en Latinoamérica durante el último semestre –una de las cifras más altas en los últimos 20 años–, la confiscación secreta de archivos de llamadas a reporteros de The Associated Press por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, así como el acaparamiento de medios de comunicación por parte de gobiernos autócratas, la aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador y la persistente carencia de acceso a la información pública en varios países fueron, entre otros, los mayores escollos para la libertad de prensa en el hemisferio occidental durante el último semestre.”

Lo anterior encabeza las conclusiones de la 69ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que finalizó el pasado martes en Denver, Colorado (EUA) y en la que se analizó la situación de la libertad de expresión en el continente.

En la región ha continuado la persecución de gobiernos contra medios de comunicación y periodistas, al igual que las amenazas y los asesinatos y la impunidad de los perpetradores, principalmente en países como México, Brasil, Colombia, Guatemala, Haití, Ecuador, Honduras y Paraguay. Cuba, Venezuela. Ecuador y Argentina han desarrollado acciones sistemáticas contra la prensa. No quieren auditores sociales. Una prensa libre en toda democracia es indispensable, pero hay gobiernos autocráticos que desatan una cacería contra los medios de comunicación independientes.

La SIP, que reúne a los editores de los principales diarios del continente, también “reiteró varias veces la necesidad de enfrentar los embates de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (Alba), en su empeño por debilitar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en particular la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual es blanco de ataques permanentes.”

Pero la organización también ”compartió la preocupación de organizaciones estadounidenses afines sobre el rumbo de la libertad de prensa en este país, sacudido por las revelaciones de espionaje contra periodistas e individuos. Así lo transmitió el presidente de The Associated Press (AP), Gary Pruitt, al manifestar ante la asamblea cómo el temor a la vigilancia gubernamental ha generado autocensura entre algunas de sus fuentes.”

Estamos pues con más retrocesos que avances en materia de libertad de expresión, un tema que cuando se aborda con plena honestidad, es crucial para la existencia de la auténtica democracia, de la libertad y del respeto a los demás derechos humanos.