Sucesos

Acribillan a taxista en la colonia Kennedy de Tegucigalpa

Con base en declaraciones de testigos, las autoridades atribuyen el crimen a supuestos mareros que exigían a los motoristas de taxis del punto pagar 200 mil lempiras por
‘‘impuesto de guerra’’.

20.12.2012

Impunidad, negligencia policial e impotencia de las víctimas de la extorsión son flagelos que más afectan a comerciantes, transportistas y ciudadanos comunes, ante el incontrolable clima de inseguridad que impera en el país.

Como resultado fatal de esa actividad delictiva, la tarde de ayer perdió la vida un taxista al ser atacado a balazos por unos inadaptados sociales en la colonia Kennedy, cerca del campo Emilio Larach.

El móvil, según las versiones que circularon en la escena del crimen, fue enviar un mensaje a los trabajadores del rubro para entregar una fuerte suma de dinero por concepto del mal llamado ‘‘impuesto de guerra’’.

La víctima respondía al nombre de Javier Ordóñez Agurcia, de 43 años, quien tenía su domicilio en la colonia La Travesía.

El infortunado falleció de múltiples heridas de bala que le infirieron los malhechores que se conducían en un turismo gris, según la versión que conoció la Policía.

Otro motorista se salvó de milagro a la balacera y huyó del lugar, aunque el vehículo que conducía resultó con un vidrio quebrado producto de las balas.

En la escena del crimen quedaron 19 casquillos de bala de arma automática, los que fueron levantados por técnicos de la Sección de Inspecciones Oculares de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC).


Relación de hechos

La información que conoció EL HERALDO por parte de testigos es que en horas de la tarde los motoristas del punto de taxis de la Kennedy realizaban una asamblea en el sector para tratar un asunto relacionado con el pago de la extorsión.

Presuntos mareros que impunemente se dedican a cobrar dinero sin trabajar les dieron plazo hasta ayer para pagar la suma de 200 mil lempiras, cantidad que les resultaba imposible reunir. Una fuente reveló que el problema fue que la “renta” se la pagaron a un grupo equivocado porque, al parecer, la mara se dividió.

Los afectados lamentan que las autoridades conocen a los maleantes que se dedican a esa actividad ilícita desde hace mucho tiempo, pero no actúan debido a que puede existir algún grado de complicidad.

“Estamos desesperados, no hallamos qué hacer para llevarles comida a nuestros hijos, porque casi todo el dinero que hacemos en el día es para pagarles a esos individuos”, expresó un afectado.

Otra preocupación es que, además del peligro que corren de perder la vida, los supuestos mareros los amenazan con sacarlos del punto y asignar otros taxis.

Los curiosos comentaban entre sí que “la Policía sabe o, por lo menos, ya debería saber quiénes son los que cobran impuesto de guerra y matan a las personas que no pueden cumplirles”.