Opinión

Empresario modélico

Nuevamente don Emilio Larach dona tiempo y recursos en otra misión humanitaria, esta vez acompañado por Hábitat para la Humanidad. En esta ocasión para ofrecer asistencia a los compatriotas de la etnia tolupán, que desde hace siglos habita la Montaña de la Flor, en el departamento de Francisco Morazán.

A este altruista caballero no le ha amilanado lo abrupto de esa zona, tampoco el sol, el polvo y el frío. Ha abandonado temporalmente sus negocios para indagar in situ las ingentes necesidades de estas tribus y llevar consigo materiales de construcción y herramientas de trabajo.

El ejemplo permanente que brinda don Emilio en diversos campos: ambiental, deportivo, educacional, ha sido reconocido reiteradamente, ya que su militante solidaridad sirve de paradigma para que otros hondureños(as) con espíritu de voluntariado también destinen parte de sus ingresos a causas nobles que trascienden lo particular para proyectarse hacia el bien común.

Además de su permanente preocupación por el bienestar colectivo, tratar personalmente a don Emilio impresiona por su sencillez, trato bondadoso con cualquiera que lo aborda, integridad y honradez acrisoladas, talento en la administración y expansión de sus inversiones mercantiles.

Los tolupanes residen también en Yoro, en los municipios de Yoro, Yorito, Victoria, El Negrito, Morazán, y en F.M. en Orica y Marale.

De acuerdo al último censo poblacional (2001), el total poblacional ascendía a 10,573 personas. Son bilingües, ya que además de su lengua materna, el tol, también pueden comunicarse en español, particularmente cuando deben tratar con los ladinos.

Es imperativo conservar su idioma natal entre las generaciones jóvenes para conservar su identidad cultural, labor en la que actúan la Secretaría de Educación, la UNAH y la Universidad Pedagógica Nacional por medio de sus respectivos departamentos de Letras y Lenguas.

Sus medios de vida incluyen la siembra de maíz, frijol, tabaco, yuca, camote, malanga, ñame, papas, caña, sorgo y café. Crían aves y cerdos. La venta de maderas representa un ingreso adicional, elaboran artesanías entre ellas canastas de carrizo.

Diario EL HERALDO periódicamente realiza reportajes investigativos que abordan la situación actual de los diversos grupos étnicos hondureños, lo que merece un público reconocimiento.

El 2013 la Unicef y el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa) publicaron la obra “Niñez indígena y afrohondureña en la República de Honduras”, con acopio de estadísticas, planes de acción, conclusiones y recomendaciones. Entre estas últimas se reproducen las siguientes: “El paradigma del desarrollo rural territorial asume como mecanismo de funcionamiento básico la participación en la toma de decisiones de los diferentes grupos que componen el tejido social de un territorio, bajo el principio que los destinatarios de las decisiones deben intervenir en ellas... Necesidad de respetar los valores, creencias y conocimientos ancestrales... la autodeterminación de los pueblos se reclama como derecho determinante en el desarrollo de cualquier proceso de salud... Se debería priorizar la inversión en educación primaria... para conseguir que aumente la asistencia, posiblemente mediante transferencias condicionadas...”.