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Regla de oro

Hay una regla de oro en la conducta humana, pero en la conducta ética y verdaderamente humana, no irracional, y es la de tratar a los otros como a uno mismo.

Esta regla es la semilla de la buena convivencia y quizás del desarrollo social y el bienestar de la familia hondureña, indistinto del nivel económico o estatus social, debe ser una regla trasversal en la sociedad que permitiría, incluso no sólo desarrollo social, sino la sociabilidad.

La sociabilidad de ser cortés, pero más aún ser civilizado en las decisiones éticas en los precios y ofertas porque he escrito ya sobre como la pandemia evidenció muy claramente que el dueño de negocio, sobre todo el que vende bienes de consumo básico, nunca pierde, y que de marzo a noviembre los precios de la comida, medicinas, higiene y aseo aumentaron en algunos casos hasta en un 150% en los momentos más críticos en el contagio.

Supermercados, farmacias y bancos estamos en tiempos muy difíciles y la gente necesita de esa regla de oro humana en los precios, que haya promociones y ayuda desde sus decisiones para dar respuesta a la pregunta con la que cerré el último artículo sobre la ética en las decisiones de precios y promociones; sí es así como vamos a quedar pagando más, y en muchos casos por productos de menos calidad.

Qué o quién podrá determinar un cambio de mejora en estos momentos en que la población agobiada se ha vuelto autómata de pagar el precio fijado y porque la reapertura económica perturbada, además, por los desastres ambientales, hace más difícil el camino de qué por lo menos haya verdaderas promociones y ofertas, calidad de productos y precios justos.

Que interesante forma de contribuir a resolver problemas sociales y conflictos si algunos de los empresarios de supermercados, farmacias y bancos con base en criterios prudenciales fueran más productivos, sin subirle inhumanamente los precios a los bienes y servicios, aumentaran los salarios de sus trabajadores y armonizaran sus actividades con el medio ambiente, ya que todas las alternativas de acción obligatoriamente los lleva a de decisiones éticas, pero que se dieran con preferencia a los derechos y el bien común.

Pero, parece que todas estas decisiones terminan en ser subjetivas y/o relativas, ya que la ética en el subjetivismo no acepta normas o reglas morales.

Por ejemplo, subir precios en bienes de consumo básico a un nivel que no se justifica en la fórmula de producción y comercialización y sólo se aumentó el precio aprovechando la crisis de la pandemia, ¿qué juicio moral merecen acciones como esta?

En este caso, el juicio termina sólo en opiniones el que protesta y el que opina lo contrario.

Si algunos empresarios aplicaran la regla de oro estarían tomando decisiones éticas con una actitud sincera de buscar lo que es justo y bueno y no sólo viendo inhumanamente sus intereses.